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¡¡¡Aludes en primavera!!! Vamos a ciegas en el Pirineo

Category : Muntanyisme

Ya había hablado de cómo leer los partes de aludes para el pirineo oriental, y el excelente trabajo que realizan los servicios del Institut Geològic de Catalunya o del equipo de nivología de Meteofrance. Este excelente trabajo reduce literalmente los muertos por aludes a la mitad. Desde que en Europa se introdujo la escala homogénea de riesgo de aludes (que va de 0 a 5) los muertos por aludes en proporción de los que practicamos deportes invernales fuera de las zonas protegidas de alta montaña, es la mitad que la que teníamos en los años 80. Al menos son los datos que se tienen de los Alpes y no tienen porqué ser diferentes para el Pirineo.

La experiencia y el conocimiento local permite reducir los riesgos, pero ni todos los alpinistas tienen nociones de nivología, ni los alpinistas pueden tener conocimiento de todos y cada uno de los valles y macizos en los que practican el alpinismo. La foto evidencia que la cara sur del Garmo Negro (3051m) es un lugar relativamente peligroso, se puede ver las pendientes cargadas de nieve, los flanqueos expuestos, y las cicatrices de aludes anteriores. Pero no se puede ver a simple vista el estado de cohesión de la nieve, o la estabilidad general del manto nivoso, ese es un conocimiento científico y especializado que han de proporcionar los servicios de prevención de aludes y no dejarlo sólo en la experiencia personal.

De hecho, el sistema de prevención de riesgos de aludes pasa por 3 puntos de trabajo: el primero es estudiar la ruta con el parte de aludes antes de salir, necesitas que haya un parte de aludes general que te permita hacer descartes y elecciones rápidas, por ejemplo, evitar todo lugar con previsión de aludes 4 o superior (es prácticamente un suicidio meterse cuando la nieve está tan inestable), analizar muy a fondo las rutas cuando el parte de riesgo está en el 3 y evitar las pendientes más extremas en las vertientes más expuestas cuando el parte de aludes es 2.

La primera parte es el análisis de previsión regional, que te indica el riesgo general y las vertientes más expuestas. Con ella diseñas una ruta que evite las pendientes más fuertes y más expuestas en las vertientes que tienen más riesgo. La segunda pasa por un análisis ya en la zona para corregir errores que con el mapa y la previsión no se podían detectar (por ejemplo, la presencia de cornisas en la línea de paso, el encontrar una pala de nieve con muchísimas trazas y que es más segura que la que habíamos diseñado originalmente), y la tercera pasa por un constante chequeo de las condiciones de la nieve (por ejemplo, una vez metidos en un nevero darnos cuenta que la nieve está más inestable de lo que creíamos y darnos la vuelta o bien encontrar una zona de rocas más segura que el camino inmediato por el que vamos, establecer estrategias in situ como mantener distancia entre alpinistas para evitar sobrecargar la nieve cuando hay indicios de inestabilidad).

Aunque los aludes de fusión no son tan peligrosos como los de placa (estos últimos son responsables de 3/4 partes de los accidentes relacionados con aludes), también tienen una gran capacidad destructora. Incluso en esta planicie no se está totalmente seguro de evitar los aludes. El alud de la foto es una evidencia de la cantidad de nieve y la energía que se ha liberado, el alud de la foto atraviesa de forma clara trazas anteriores y rutas de ascensión bastante transitadas indicando que hay un peligro evidente.


Pero aunque la segunda y tercera parte para prevenir los aludes responde a decisiones in situ y tiene una alta componente de error y depende de la experiencia, estado del grupo, condiciones puntuales, etc… La primera es esencial ya que sin ella se va ciego para tomar decisiones en la segunda y nos econtraremos directamente tomando decisiones más extremas en la tercera fase de prevención. Por tanto es esencial ir a la montaña sabiendo el parte de aludes y analizando la propia ruta para evitar las zonas más expuestas.

Sin esta previsión de aludes los alpinistas vamos ciegos a la montaña y dependemos mucho más de nuestra experiencia y de factores que no controlamos.

Es tan importante la previsión de aludes general, que aunque muchas de las personas que van a la montaña ni se plantean un proceso de decisiones como el que describo (esta práctica por el momento la hacemos pocas personas), el simple hecho de “ser más prudentes” porqué la previsión es de 3 y no de 2, o de descartar el riesgo 4 y 5, hace que la gente que vaya a la montaña vaya mucho más segura (siguiendo esta guía simple el riesgo se reduce a la mitad, tal y como indican los datos en Alpes, siguiendo un análisis de la ruta sencillo el riesgo se reduce a un 25%… es decir, el trabajo previo es más que esencial, ya que los esfuerzos más pequeños reducen muchísimo el riesgo).

Como decía, sin esta previsión los alpinistas vamos a ciegas, dependiendo de las piadas que nos suelten los alpinistas de la zona, los guardias de refugio o la experiencia local que siempre es parcial e incompleta, y poco sistematizada.

En los Pirineos tenemos una buena cobertura de previsiones durante toda la etapa invernal, hasta la segunda semana de Mayo. Después los servicios de previsión de aludes de la METEO ANDORRA (en Abril se acaba el servicio), de la AEMET (deja de funcionar el 16 de mayo) y IGC-METEOCAT (hasta el 27 de mayo) dejan de ofrecer el servicio de previsiones de aludes, y el de METEO FRANCE se construye con informaciones parciales y es menos fiable.

En cambio es una época donde los montañeros estivales comienzan a venir con más afluencia (sólo hay que decir que el refugio de la Renclusa está totalmente lleno para este fin de semana) y coinciden con los alpinistas de invierno que seguimos afilando piolet y crampones en las palas de nieve de las montañas. Los días se alargan, hace mejor tiempo y atrae a los montañeros con más fuerza que durante Febrero. Mientras es muy común poder hacer la mayoría de cimas en pleno invierno casi sólos, en Mayo las cimas se llenan de personas que quieren coronarlas. Algunas de ellas se transforman en verdaderas procesiones… sobretodo las “clásicas”. Y sigue habiendo nieve.

Es cierto que en Mayo de los tres tipos de aludes hay dos que son muy improbables: los aludes de nieve polvo necesitan nieve recien caida y condiciones frías, y los aludes de placa necesitan mucha acumulación de nieve y que esta se transforme en placas de diferente cohesión. En Mayo la nieve o está más transformada y endurecida (nieve de inicio de temporada que ya se ha compactado en una consistencia parecida al hielo) con una alta cohesión interna y con el terreno o es bien es nieve primavera totalmente pastelosa, muy densa y húmeda.

Pero en cambio es momento donde los audes de fusión se pueden dar, y más si hemos tenido un invierno con muchos cambios en las condiciones nivológicas, donde la nieve ha tenido poco tiempo de transformarse y compactarse al alternarse fases de acumulación con fases de degradación como ha ocurrido este invierno (de hecho la nieve que hoy está fundiéndose es casi toda nieve de las últimas nevadas y por tanto poco transformada). Lo cuál hace que la nieve polvo pase a nieve semifundida, poco apelmazada y transformada, con poca cohesión con las capas inferiores o con la superficie en la que descansa… ideal para producir aludes en el momento que hay una capa de nieve en fusión que permite que lubrique el desplazamiento entre capas de nieve, típico de los aludes de fusión.

Además, este mes de Mayo en muchas zonas del Pirineo hay nieve contínua desde los 2000 metros en caras norte, y desde los 2.200 metros en las cara sur, dando un margen de más de 900 metros de desnivel en todas las zonas y regiones del pireneo, suficiente para que haya zonas de todo tipo y con acumulaciones muy dispares de nieve, y por supuesto para que haya zonas muy peligrosas. Incluso las aristas y crestas están aún copadas de nieve, algo que no es muy habitual ya que el viento, la lluvia y demás meteorología termina eliminando la nieve de zonas tan expuestas como las crestas y cimas, pero este Mayo ha sido muy anticiclónico, con un tiempo muy estable y la nieve caída en Abril no ha sido borrada de las zonas superiores.

A todo ello hay que decir que están habiendo temperaturas relativamente altas que desestabilizan el manto nival en su conjunto. Por ejemplo, no es raro que este Mayo haya habido temperaturas del aire superiores a los 10 grados por encima de los 3000 metros, cosa que hace que el manto nivoso pierda consistencia y acumule tensiones y aparezcan capas de nieve semifundida que permite el deslizamiento de todo el manto.

De hecho los últimos accidentes mortales en el pirineo español este mes de mayo han sido producidos por aludes o caídas asociadas a aludes (el último este fin de semana). Por tanto este mes de Mayo y seguramente este mes de Junio no estaría mal poder contar con una previsión, aunque sea parcial, al estilo de la que realiza METEO FRANCE. Sé que el servicio es público y que depende de nuestros impuestos, pero hay que indicar que no es razonable que en Mayo haya tantos accidentes mortales por aludes (5 si contamos el pirineo oscense y el catalán), como durante Marzo y Abril, y no tener un servicio decente de prevención. Al final esos impuestos los pagamos en los equipos de rescate de montaña y en las salidas que estos realizan, en los costes de hospitalización de los heridos, en los costes sociales asociados al que una persona relativamente joven y activa laboralmente pierda la vida.

Como experiencia personal, este Domingo el grupo con el que hacía la salida sufrimos dos aludes de fusión, uno de ellos no enganchó a 4 miembros del grupo por 5 minutos, el segundo nos pasó por encima nuestro a suficiente distancia para poder gravarlo, en la zona del Garmo Negro (Panticosa), ambos con suficiente consistencia como para si engancha a alguien debajo lo pudiera dejar colgado y cubierto. Si hubiéramos contado con la predicción de aludes seguramente hubiéramos trazado la ruta de ascensión por la cara contraria a la que habíamos decidido seguir.

Es evidente que los riesgos y las decisiones de exponernos a ellos la asumimos los montañeros y que los responsables de lo que nos ocurre somos única y exclusivamente nosotros mismos, pero también si se nos quiere corresponsabilizar por los costes de rescatarnos debemos tener las herramientas para poder evaluar los riesgos. No me vale que durante la época donde a las pistas de esquí les interesa tener previsiones de aludes para poder realizar las purgas de nieve de valles y collados y asegurar las pistas estas se hagan de forma sistemática y a posteriori una vez cerradas las pistas los alpinistas nos quedemos ciegos y perdamos una de las fases de prevención del riesgo de aludes tan crucial. Al final los que palman en las montañas no son los pisters o los clientes de las pistas de esquí, sinó que somos los alpinistas. Nadie nos llama o nos obliga el subir montañas, pero sí que si socialmente hemos considerado que han de haber equipos de rescate de montaña (igual que los hay para accidentes de tráfico o socorristas en la playa), y se han establecido sistemas para evaluar y reducir el riesgo (igual que hay banderas rojas, amarillas y verdes en las playas) en alta montaña no deberíamos renunciar a ellos durante unos meses al año cuando el riesgo de aludes es tan alto como en plena temporada de esquí.

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Salva tu culo en alta montaña: como no meterse en líos con aludes y la nieve

Category : Ciència, Muntanyisme

Otro de los riesgos que tiene la alta montaña es la nieve. Por un lado la nieve puede ocultar caminos y señales que en verano son fáciles de seguir, ayudándonos a perdernos, como puede provocar problemas adicionales: caídas, aludes, y resbalones adicionales.

nieverl-montanya

Para alguien que practique el alpinismo invernal el conocer la nieve es algo esencial, pero incluso para un montañero de verano, un conocimiento básico de nivología siempre es bueno, ya que hasta incluso en Agosto en alta montaña se pueden encontrar ventisqueros semiperamenentes, congostas o incluso glaciares, y la posibilidad de que nieve incluso en Julio o en Agosto no es descartable.

Me centraré en uno de los peligros que puede conllevar la nieve y hago un aviso, esta información es útil sobretodo para alta montaña fuera de glaciares, en los cuales tengo mucha menos experiencia y conocimiento. La intención es que sepamos utilizar las previsiones que realizan los diversos servicios geológicos sobre el peligro de aludes, y podamos tener nociones básicas del estado de la nieve. No es más que una pequeña introducción a un tema, la nivología, que requeriría un análisis más profundo y profesional, hay cursos de formación al respecto y manuales mucho más serios que esta entrada en el blog.

Tipo de aludes

Un alud es una caída de una masa de nieve. La nieve es un material que podemos ver en diversas formas. Cuando está recientemente caída y en situaciones ideales son copos cristalinos de hielo que forman estrellas muy pequeñas (algunas veces esos cristales de hielo son visibles a ojo vista) que a la práctica son como un polvo que se deposita sobre el terreno. Si el suelo está helado y la temperatura se mantiene relativamete baja la deposición de nieve se quedará y formará una capa de acumulación de varios centímetros o metros en la cuál es muy fácil hundirse. Esa nieve es la conocida como nieve polvo.

Este tipo de nieve no se mantiene siempre así, los diversos fenómenos metereológicos la van alterando. Por ejemplo, el viento la puede compactar y los cristales se fusionan formando estructuras menos elegantes pero más compactas y densas. Diversos fenómenos pueden dar diversas capas. Por ejemplo el viento puede compactar la parte superior de la nieve polvo o ventar la nieve que está más suelta y dejar una costra superficial dura pero debajo seguir estando blanda y suelta. El deshielo matinal puede dejar capas superiores de nieve mojada que cuando vuelve a congelarse se endurece y forma una costra helada, el propio peso de la nieve acumulada la hace compactarse, etc… El viento puede provocar acumulaciones de capas de nieve fresca sobre otra más endurecida, etc.. por tanto toda esta tipología de nieve dará una tipología distinta de aludes, además en respuesta a situaciones metereológicas distintas los aludes pueden tener diversas formas.

Me centraré sólo en tres de las más comunes que se pueden encontrar en el Pirineo y montañas alpinas dejando de lado los aludes relacionados con la actividad de los glaciares (caídas de seracs, por citar alguno de estos fenómenos espectaculares) ya que estos últimos en los Pirineos son un fenómeno extraordinariamente extraño (no en cambio en los glaciares alpinos o en latitudes árticas).

Los tres tipos básicos de aludes son:

- Alud de nieve reciente o de purga. Son aludes provocados por la acumulación de nieve (normalmente recien caída) y que caen de forma bastante rápida desde la deposición o acumulación de nieve. En un simil es como la acumulación de nieve en las copas de los árboles que durante el día siguiente se van purgando. Son los aludes más comunes a inicio de temporada y son bastante fáciles de ver después de una gran nevada en canales y en fuertes pendientes que son las que más rápido se purgan. Estos aludes son normalmente espontáneos. Se pueden dar en cualquier vertiente y especialmente en cornisas, pendientes fuertes etc…

- Alud de fusión. Se producen al calentarse la superficie de la nieve acumular energía térmica y esta cambiar su composición, comenzar a deslizarse y perder cohesión y se produce el alud cayendo en bloques o terrones de nieve bastante amorfos. Estos aludes se dan con más frecuencia hacia final de temporada, en caras sur y este, o bien en días especialmente cálidos, y se producen en pendientes intermedias y moderadas. Son aludes que se suelen producir de forma espontánea y normalmente hacia medio día y la tarde.

alud-fusion
Alpinistas pasando por los restos de un alud de fusión en la Punta Alta de Comalesbienes

- Aludes de placa. Estos aludes se producen porqué existen diversas capas de nieve transformada con cohesiones diferentes, por ejemplo, el viento puede haber endurecido la capa superior de la nieve transformándola en una costra endurecida de unos pocos centímetros, pero en la zona inferior seguir siendo blanda y poco cohesionada. Estos aludes se suelen producir por el paso de personas, o animales, por sonidos fuertes más que producirse de forma espontánea, y sus marcas son bastante claras (caen trozos de placa como si la superficie de un concranti se estuviera deslizando). Se dan en pendientes intermedias y son las más peligrosas (alrededor del 70% de los accidentes con aludes en alta montaña son a causa de los aludes de placa).

Como un aspecto generalizado en todas ellas, una acumulación de masa puede ayudar a que el alud se produzca, por tanto podemos estra transitando por encima de una acumulación de nieve recien caída y confiar que como el alud más común es espontáneo si no ha caído es que ya está afianzado y tirar abajo media montaña y con ella caernos nosotros. También confiar que los aludes de placa se forman de forma más común por el tránsito de una persona o un animal y estar pasando por debajo de una pala que claramente tiene una placa con fuerte inclinación y fiarnos de que no va a caer y pasar nosotros y que esta caiga de forma espontánea.

Reconocer las zonas de aludes y la tipología de la nieve que la puede conformar, los riesgos de cada pala de nieve etc… es una cuestión que escapa a este post. Existen manuales de nivología y también hay cursos que las Escuelas de Montaña imparten al respecto para montañeros federados. Hay cosas que son de cajón, si hay una pala inclinada con una capa de nieve de color mate claramente transformada y que al caminar por encima suena con un ruido muy particular (una especie de “clof”) es que estamos caminando por una placa. Si además estamos viendo un recorte claro en la nieve como si una placa se hubiera deslizado y en la parte inferior vemos los terrones es que estamos pasando por una zona donde normalmente se forman placas. Si estamos pasando por debajo de una cornisa y está haciendo calor nos la estamos jugando bastante. Pero lo mejor es ir con alguien que tenga conocimientos prácticos, realizar un curso y leerse alguno de los manuales.

Aún así, como la experiencia no hay nada.

En el siguiente vídeo podemos ver un ejemplo de un impresionante alud de placa provocado por un esquiador:

Aludes y saber leer la previsión de aludes

El peligro de un alud es doble, nos puede sepultar y por otro lado nos puede provocar una caída. Como todo en esta vida, la experiencia es un grado, y un conocimiento del terreno y la experiencia en la nieve nos da una mayor capacidad de poder evitarlos. Pero como no nacemos aprendidos hay diversas formas de ir a la nieve con mayor seguridad sin necesidad de ser un guía alpino. La más fácil es conocer la previsión de aludes. Todos los servicios metereológicos junto los institutos geográficos locales tienen, junto la previsión metereológica, una previsión de riesgo de aludes.

Esta previsión marca los riesgos de aludes del 1 al 5, siendo el 5 el que mayor riesgo de aludes se tiene. Un ejemplo de ello es el Institut Geològic de Catalunya que realiza una previsión pormenorizada por subzonas del pirineo catalán. Esta previsión se proporciona de forma detallada de una forma como la siguiente:

prevision-aludesplaca

Si nos fijamos por ejemplo en la zona detallada de la Vall d’Aran vemos que el mapa nos indica un peligro general de 2 (moderado). Esto nos proporciona ya una información: existe un riesgo bajo pero no despreciable de que se produzcan aludes. Bien, 2 sobre 5, vale… puedo salir, pero asumo riesgos.

Ahora viene el análisis más en detalle:

Vamos a la descripción: Aludes pequeñas de placa en orientación Norte y Este por sobrecarga débil con fácil propagación de la fractura. ¿Y eso que és?

Antes hemos hablado de aludes de placa, la alerta del IGC nos indica que los aludes más probables en nuestra zona son de este tipo con un riesgo catalogado de nivel 2. Eso no implica que nos vayamos a encontrar una cornisa algo inestable que se pueda purgar, por tanto también deberemos estar alerta a cualquier posible alud de otro tipo que podamos confrontar, pero que en general tenemos que tener más ojo con los de placa.

En la tabla gráfica también vemos una indicación de la cobertura nival, que nos indica que de los bosques para arriba tendremos nieve, prácticamente desde el fondo del valle. Algo importante ya que si queremos progresar por ese terreno tendremos que llevar raquetas o esquís.

El indicador gráfico del tamaño de alud que nos dibuja según la leyenda de símbolos es un alud de placa de tamaño pequeño. La gráfica también nos indica que las vertientes donde más probablemente se den estos aludes son en la cara norte y noreste, con lo cuál deberemos mostrar especial atención a estas vertientes.

El icono del caminante nos indica que los aludes se pueden provocar con una sobrecarga liviana (por ejemplo un sólo montañero). Es interesante también los indicadores de cómo evolucionará y la probabilidad de alud.

La metereología nos dará información adicional (combinar con lo que comenté en el post anterior de esta serie). Un incremento de temperaturas y una mayor precipitación de nieve hace crecer los riesgos de aludes. Una temperatura estable o en descenso o una previsión de tiempo sin nieve o lluvia reduce los riesgos de aludes en las próximas horas.

Diseñar la ruta adecuada a la previsión de aludes

Muy bien, ya conozco todo esto, ¿y ahora qué hago?. Bueno, una buena guía es no ir a ninguna zona con riesgo 4 o 5 de aludes, evitarlas al máximo y destinarse a otra zona. Por mucho que nuestra ruta vaya a pasar por lomas muy suaves, un riesgo de 4 0 5 es muy alto e incluso una leve inclinación de 25º puede producir un alud. Lo mejor es quedarse fuera de las zonas alpinas o buscar zonas donde haya menos riesgos.

Con riesgo 3 o 2 se puede aventurar pero asumiendo muchas precauciones. Por poner un ejemplo en este caso que indica el IGC para la zona de la Vall d’Aran y para el día de hoy yo evitaría ascensiones en dirección norte a sur, sinó que buscaría vertientes sur a norte, intentaría evitar también palas sombrías (donde es más fácil que se formen placas de nieve)  con pendientes superiores a 30º. Evitaría los flanqueos por estas palas o pasar debajo de ellas. Si puedo diseñaría la ruta buscando la loma y la arista y no los flancos, manteniéndome todo lo posible en la zona más alta y atacaría los collados si puedo por su lado sur u oeste. Si no pudiera me informaría y buscaría conocer como son los collados y los valles que he de transitar y descartaría las rutas que me exponen demasiado a palas con tendencia a aludes. Evitaría, además las palas de entre 30º y 60º de pendiente ya que son estas las que tienen más probabilidades de producir un alud. Las palas menos pendiente no suelen liberar tanta energía y las paredes con más pendientes se purgan más rápido y no acumulan tanta nieve.

Una buena ruta en la zona podría ser la del Montardo desde el refugio de la Restanca. Siempre que el guarda del refugio nos diga que la ruta no tiene riesgos, ya que el conocimiento local del que está allí siempre es mejor que las previsiones generales para una zona. Siendo invernal podría modificar algo el track de la ruta e intentar afrontar de forma más directa el ataque al collado del Montardo ahorrándome un flanqueo por la cara suroeste, y pondría especial atención al tipo de nieve que voy encontrando. Aún así, si el nivel de riesgo es 3 buscaría rutas aún mucho más suaves con cimas redondeadas y palas de nieve poco inclinadas.

ARVA, pala y sonda

Una de las herramientas para poder rescatar a alguien de un alud, una vez la prudencia, la prevención y los pronósticos han fallado es el uso del ARVA, la pala y la sonda. Hay manuales para el uso de estos artilugios aunque lo mejor es hacer prácticas y como no, realizar un cursillo. El ARVA en sí mismo es un aparato estandarizado receptor-emisor de señales, normalmente se lleva en estado de emisión, si por un casual nos viéramos enterrados en un alud, nuestros compañeros o el equipo de rescate pondría el ARVA en posición de recepción y la señal de nuestro ARVA le daría una indicación a los posibles rescatadores de donde andamos. La sonda sirve para enterrarla en la nieve y localizar una persona enterrada, aunque su uso sin el ARVA es como buscar una aguja en un pajar a menos que sea un equipo de rescate amplio y se hagan barridos sistemáticos, y la pala, evidentemente sirve para sacar la nieve de encima de las personas y ayudarnos a rescatarlos. Si realmente estamos yendo por zonas de riesgo de aludes es recomendable llevarlos, aunque el uso de estos aparatos es más generalizado entre los esquiadores de montaña (que tienen más puntos para provocar aludes al cortar las placas) que entre los alpinistas raqueteros o cramponeros (entre los que me encuentro y es una de las carencias en mi equipo de montaña). Si no se tiene este material las precauciones que tenemos que asumir son aún mayores, ya que no tendremos casi ninguna oportunidad si nos sepulta un alud.

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Salva tu culo en alta montaña: como interpretar las previsiones metereológicas detalladas

Category : Ciència, Muntanyisme

Uno de los principales riesgos en alta montaña es el mal tiempo y el frío. La mayoría de personas estamos acostumbrados a vivir en entornos urbanos a alturas más o menos razonables que cuando llueve estamos a cubierto y cuando hace frío podemos entrar en un bar a tomar algo caliente o resguardarnos. A diferencia de la mayoría de generaciones anteriores estamos el 90% del tiempo a cubierto del mal tiempo y de las inclemencias de la metereología.

Además vivimos en entornos relativamente urbanizados, lo cuál hace que la temperatura del ambiente sea más alta que la que tendríamos en un páramo. Eso nos hace olvidarnos de lo terrible que puede ser la naturaleza aún con un temporal de lo más sencillo en verano.

En alta montaña en cambio somos muy vulnerables al mal tiempo. Y este puede proporcionarnos muchos peligros, desde desorientarnos debido a la aparición de nieblas o nubes bajas, pasando por la caída de rallos, incrementar el riesgo de caídas debido a que se moja la roca o peor: aparece el temido verglass, y como no la más letal y más silenciosa de los asesinos: la hipotermia.

Cuando nos aproximamos a la alta montaña hay que pensar un par de cosas: no hagas caso del tiempo que hace en la ciudad a unos cientos de kilómetros de los macizos montañosos y unos cuantos miles de metros más cerca del nivel del mar y que la metereología se rige por otros criterios que o bien conoces o los adaptas a previsiones realizadas por los servicios metereológicos que no se consiguen “viendo el tiempo en la tele”.

Tu experiencia en la metereología urbana tiene poco de utilidad en la previsión del tiempo en alta montaña. Puedes estar en pleno Junio con un agradable solecito a media tarde y paseando con una camiseta a 25ºC que a 3000 metros a unos pocos centenares de kilómetros de distancia estar haciendo una ventolera de narices y una buena tormenta eléctrica y la temperatura de sensación caer bastante por debajo de los 0ºC. Dos de las muertes más recientes que se han tenido que lamentar en el Pirineo Oriental han sido producidas por hipotermia en una cima sin ninguna dificultad técnica, por tanto es un tema que no hay que obviar nunca.

Por tanto y como no hemos nacido cabras, ni abuelos de Heidi y hasta que no alcanzamos cierta experiencia y conocimiento del terreno (que es especialmente útil para reconocer las nubes de evolución y las de tormenta y saber darse la vuelta) siempre podemos tirar de las nuevas tecnologías para poder trabajar nuestra propia previsión metereológica.

Si visitas el pirineo oriental cuentas con recursos hasta para decir basta donde consultar las previsiones metereológicas: www.meteo.fr, la web de metereología de Andorra, y por supuesto el excelentísimo servicio de previsiones metereológicas pirenaicas del meteo.cat. En la zona occidental has de basarte en las previsiones de la Agencia Española de Metereología bastante menos detalladas o construcciones que tú mismo puedas hacer para complementar la información grácias a los informes más detallados del servicio de metereología francés.

Estos servicios permiten con una antelación de entre 48 horas y 3 días tener una previsión bastante acertada y completa. En el caso del servicio metereológico catalán el servicio es extraordinariamente completo.

Puedes seleccionar una subzona y encontrar una previsión detallada por alturas y horas para todo el día, tanto de temperaturas reales, de sensación, humedad relativa y viento, por ejemplo Andorra el domingo 20 este Viernes tiene la siguiente previsión:

http://www.meteocat.net/mediamb_xemec/servmet/pirineu/zones/8_2.html

Yo iré con una panda a subir una cima en la zona fronteriza entre el Ariege, la Cerdanya francesa y Andorra, y por tanto la previsión de esa subzona me es bastante útil.

Yendo a la previsión ultradetallada para el 20 de diciembre del 2009 en la subzona pirenaica de Andorra podemos ver la siguiente previsión:

prevision-andorra-20

Como podemos ver la tabla es múltiple, tenemos horas (0h, 06h, 12h, 18h) y diversas cotas (1500, 2000, 2500 y 3000 metros). La forma de entenderla es simple, cada altura se cruza con la hora. Tenemos previsto subir a una cima que llega a los 2.850 metros y la hora aproximada de hacer cima rondará entre las 12:00h – 13:00h ¿ideal no? ya que tenemos una previsión para las 12:00h. Busco la peor de las posibilidades que es a la altura más alta y me indica que tendremos una temperatura real de -10ºC con un viento de fuerza media-baja de 36km/h bastante seco de dirección oeste y que la temperatura de sensación será de unos -20ºC. También me dice varias cosas, que la cota de nieve estará en los 0 metros, así que si hubiera precipitaciones estas serían en forma de nieve, y que el riesgo de estas es bastante bajo.

Si voy a las horas anteriores también me está diciendo que la temperatura del ambiente, antes de que pasemos por la zona de máxima altura, es inferior a 0ºC, con lo cuál juntándolo con la experiencia es de esperar que encontraremos la nieve caída en el entorno durante estos días algo endurecida así que lo mejor es llevar también los crampones. No entraré mucho más allá en el aspecto de la nivología y el estado del manto nival, porqué en este caso sólo me centraré en el tema de la metereología, conocimientos que pueden servir tanto para el invierno como para el verano.

Ya dije antes que iba a una zona fronteriza entre Andorra y el Ariege y allí no hay tresmiles. La cima que pretendo subir tiene 2.850 metros, por tanto la previsión de tresmiles se queda un poco larga… aunque ya me podría quedar con ella ya que siempre es mejor plantearse un escenario más complicado del más probable, pero si queremos afinar podemos seguir la regla de oro de que cada 1000 metros de desnivel equivalen a 6ºC de diferencial de temperatura. Bajo esta regla podría suponer un grado menos al previsto del real, es decir -9ºC y entre -18 y -19ºC de temperatura de sensación. No mejora sustancialmente pero siempre es mejor, ¿no?.

También hay que saber aplicar la previsión al recorrido concreto que se piensa hacer. Si hay viento de dirección oeste y hay sol como está previsto, y la ruta recorre un valle por su parte baja al principio en dirección sur-norte, la Tª de sensación será algo más alta ya que los vientos de dirección oeste estarán cubiertos y nuestro cuerpo capturará más radiación solar del día despejado. No sirve para confiarse pero sí para hacerse una idea de lo que podemos esperar. Luego el camino pasa por una arista dirección este y luego noreste, con lo cuál tendremos el viento en la espalda y luego en un lateral, sin protección ninguna, con lo cuál también podemos hacernos una idea de que en la arista a más altura tendremos bastante más frío.

Si no podemos acceder a previsiones tan detalladas de microzonas también podemos elaborarla nosotros mismos. Por ejemplo, si vamos a la zona del Capcir que no cubre con detalle la previsión metereológica de meteocat y los de meteo.fr no nos dan el nivel de detalle que queremos podemos aspirar a mirarnos los modelos numéricos con los que trabaja el meteocat, que reproducen una gráfica isobárica de temperaturas y de humedad y fuerza del viento. Con ellos podemos encontrar la temperatura ambiente, humedad y velocidad a diversos niveles de presión. Hay dos niveles de presión estandard que dan ideas aproximadas de por donde van los tiros: el de 850hPa (que corresponde a una altura normal de entre 1400 y 1500 m. ) y el de 500 hPa (que correspone a una altura normal de entre 5400-5500 m.).

Esta previsión proporciona, por ejemplo dos gráficas de temperaturas bastante interesantes:

850hPa

500hPa
La gráfica nos indica que la previsión para las 12:00h (los modelos proporcionan previsiones cada 3 horas) del domingo 20 de diciembre es de temperatura a unos 5.400 metros de -28ºC y a 1.400metros de unos -4ºC, para la zona que nos interesa. ¿Qué temperatura cabe esperar a 2.850 metros?, puedo seguir la regla de 6ºC por cada 1000 metros, y encontrar que si resigo hacia abajo desde los -28ºC a 5.400 m. llego a unos -10ºC a 2.850m. o desde abajo hacia arriba desde los -4ºC a los 1.400 m. encontraré una temperatura de -12ºC. Realizando una media puedo aproximar la Tº real a 2.850 metros de -11ºC.

Se parece mucho al análisis mucho más profesional y detallado que se realiza por subzonas, pero como mínimo es un punto de aproximación cuando carecemos de esa previsión detallada de la zona que queremos ascender, por ejemplo, ampliando estos mapas con los realizados del meteo.fr para la zona del pirineo aragonés (las previsiones del servicio metereológico español son mucho más pobres). Un ejercicio parecido lo podemos hacer con la fuerza del viento y la humedad relativa que proporciona gráficas muy parecidas (pero con datos distintos), y construirnos nuestra previsión.

¿Cómo calcular la temperatura de sensación? eso es más difícil ya que influye y mucho el viento (somos como botijos y si el viento nos seca nos deshidrata evaporando agua a costa de calor de nuestro interior) y la humedad relativa. Pero simplificándolo a la Tª de sensación producida por la Tª real y la velocidad del viento (podemos hacer también una aproximación para encontrar la velocidad de este en base a gráficas como las de Tª) podemos encontrarla en la siguiente tabla (que está en ºF y en mph).

A -11ºC (12,2ºF) y 36 km/h (22,3 millas/h) encontramos que la temperatura de sensación sería de -9ºF (-22ºC). Algo más baja que la del detallado sistema de análisis de subzonas pero una aproximación bastante buena a la previsión más elaborada.

Con esta información ya sabemos a que nos enfrentamos, podemos esperar que si cae algo sea unos pocos copos de nieve, con un día excepcionalmente sereno soleado pero con un sol débil de invierno una temperatura del aire que irá creciendo bastante poco a lo largo del día y con una sensación de frío de unos -20ºC que sólo se aliviará cuando estemos resguardados en la ladera este de las montañas. Que la nieve que encontraremos estará bastante endurecida especialmente cuando tenga poco grosor (léase en la arista final de nuestra ruta).

Por tanto con toda esta información y la experiencia sabes que te puedes esperar.

Y como no, la última cuestión antes de valorar la meteorología es que esto es una previsión, que aunque es lo más probable que sea lo que te vayas a encontrar prepárate por si el azar metereológico la cosa está mucho peor o por si cualquier avatar te has de exponer más tiempo pasando frío y por tanto has de llevar más de lo que normalmente llevarías a -20ºC. Por no hablar de toda la cuestión de organizar una salida que esté adecuada al nivel de fuerzas y agotamiento extra y experiencias que un entorno más frío puede suponer, el estar bien hidratado, llevar comida, elementos de orientación, etc… de los cuales no entraré a detallar y hay literatura más que extensa para poder ampliar conocimientos. No entro tampoco en la previsión de aludes y de otras inclemencias, el estado de pasos técnicos ni ningún detalle alpinístico, me centro sólo en cómo el mal tiempo y las bajas temperaturas pueden ser valoradas y por tanto ir preparado o modificar los planes para adecuarlos más a nuestras capacidades.

Prometo traer los datos metereológicos tomados durante toda la ruta para indicar cuál es el mínimo de Tª reales que hemos vivido y aproximadamente la fuerza de viento que se ha vivido. Ya que hay tanto que cree que las previsiones de los servicios metereológicos no aciertan, una muestra real siempre ayuda.

Datos de actualización: Al final la Tª más baja medida fué a las 10:00h a los 2.200m. de -13ºC y con viento de 30km/h, más o menos se puede estimar una Tª de sensación de -22ºC (por el material que llevábamos y el frío que sentimos y por supuesto por las tablas numéricas). A cotas más altas el día extraordinariamente despejado calentó algo el aire, dando un mínimo de -10ºC a 2.850 metros con viento 0 a las 13:40h, dejando el ambiente mucho más agradable de lo que se había calculado. Como véis la Tª real varió con respecto a las predicciones pero estas no se salieron de madre, y es bueno siempre plantearse el peor de los escenarios posibles, e ir preparado para ello o bien no meterse si no se ven las cosas claras.

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Bastiments en invernal (2.881m), en condiciones extremas que terminó en rescate de emergencia

Category : Muntanyisme

Ubicación: Ulldeter
Dificultad: PD- (una canal de 100 metros de desnivel de 45º)
Altitud: 2.881 metros.
Desnivel acumulado: Unos 750 m.
Tipo de ruta: Invernal.
Meteorología: La peor posible, visibilidad casi nula, tormenta de nieve.

Sé que me adelanto a relatos de ascensiones que han habido antes, pero esta lo merece debido a que hay que hacer un reconocimiento al grupo de rescate de montaña de los bomberos de la Generalitat. En un momento que la conselleria de Interior, dirigida por Joan Saura, está tan criticada hay que reconocer los servicios que funcionan de una forma escrupulosamente profesional. Mi agradecimiento al equipo de rescate aéreo de montaña de los bomberos de la Generalitat, al equipo de rescate de montaña de Olot y al de coordinación de la central de bomberos de Girona. Sin ellos, las cosas hubieran salido de otra manera.

bastiments1
La alta montaña tiene muchas caras, y este fin de semana hemos conocido una de sus peores, una montaña extremadamente fácil, conocida y en una zona que dominas puede darte un susto. En nuestro caso la mala fortuna y el mal tiempo, junto a un cierto grado de riesgo controlado, nos metió en una situación complicada.

La parte fácil, la ascensión

Como había que aplicar a la práctica lo aprendido en el curso de alpinismo, la opción de intentar subir el Bastiments y luego el Vacibers era una buena idea, había de todo, progresión por pendientes moderadas de nieve y hielo, paso por una cresta alpina, e incluso se podría practicar las autodetenciones y las técnicas más simples que había aprendido.

Así que para Ulldeter con Joan y Raquel. Al llegar, mal tiempo, visibilidad reducida (200-300m), pero como la zona la tenemos más que conocida, no nos causaba ningún problema ni la orientación, ni sufrir algo de nieve en la cara. Sabíamos que lo peor que puede pasar en aquella zona, el viento del Torb, no estaba previsto, así que continuamos hacia arriba. En el camino nos encontramos con un par de montañeros que nos dicen que el coll de la Marrana está practicable, así que seguimos avanzando por el lateral de las pistas de esquí de Vallter 2000, hasta llegar a la ladera del Bastiments.

La visibilidad se había reducido y cuando llegamos a pié del Coll de la Marrana, no logramos encontrar el camino de ascensión normal, y tomamos una canal de subida hacia el noreste, que tenía 45º (con la técnica de los dos palos, pudimos comprobar que las puntas se tocaban, por tanto, sí, tenía 45º), lo cuál le daba un aliciente ligeramente técnico, aunque como la nieve estaba recien caída y debajo había una capa de nieve más dura, era bastante seguro avanzar y sólo había que tener cierto cuidado. Salvada la canal que me hizo ensayar la progresión aprendida durante el curso de alpinismo, nos encontramos por encima del coll de la Marrana. Antes de subir el Bastiments, retrocedemos hacia el coll de la Marrana (2.530m) y ver como estaba. Llegamos sin problemas en 5 minutos y no vemos problemas, así que nos lanzamos hacia el Bastiments. La visibilidad estaba comenzando a empeorar y llegaba a unos 100 metros, pero siguiendo un poco la línea de más pendiente y en base a brújula, altímetro y la visibilidad que teníamos avanzamos dirección Norte – Noroeste, y progresamos por la enorme pala de ascensión del Bastiments. Llegamos a la confluencia de la ladera este  (la llamada esquena del ase) del Bastiments con la sur casi en las peores condiciones, visibilidad de 50 metros máximo, y con una enorme loma cornisada hacia el norte. Con la niebla casi no veo la cornisa hasta que estoy a un metro de ella, aviso a los compañeros de atrás que pisen sólo donde yo piso y hacemos cima en la cruz precimal. No había narices de llegar al punto geodésico 5 metros por encima, así que fotos y para abajo. El ruido de la nieve descargándose en un alud en la esquena del ase nos hace apresurarnos.

El descenso sin problemas hasta el coll de la Marrana. Y allí vimos el problema, en los 45 minutos que tardamos en subir y bajar del Bastiments se había formado no sólo una cornisa de nieve que bloqueaba la bajada, sinó que se había borrado toda la traza del camino de bajada, nuestras trazas en la canal de subida y la vía de descenso estaba sepultada sobre un montón de nieve fresca. Comenzamos a pasearnos en mitad de tormenta por toda la línea del coll, intentando dibujar una diagonal de descenso por la pendiente nevada. Raquel intenta romper la cornisa para iniciar el descenso pero provoca un alud quedándose ella en la parte superior. Estaba claro que intentar bajar por ahí era muy arriesgado, tal vez lográramos superar la cornisa pero la dejaríamos muy inestable y con nieve reciente acumulándose era fácil que un alud nos sepultara en la bajada.

Retirada hacia el refugio de Coma de Vaca

Atorados en el coll comenzamos a valorar los posibles caminos de bajada. Una alternativa era flanquear el Gra de Fajol y terminar en el coll de coma de l’Orri, pero si en la marrana estaba cornisado, coma de l’Orri estaría igual y con el mismo riesgo de aludes, además el flanqueo del Gra de Fajol se hace por una loma que con la nieve que se estaba acumulando podría romperse y ser arriesgado, así que descartado.

Teníamos que tomar una decisión, porqué allí en el coll no nos íbamos a quedar, estábamos en mitad de una tormenta de nieve con una visibilidad de apenas unos 20 metros y con niebla por todos lados, al menos no hacía Torb y el viento no era escesivamente fuerte.

Decisión tomada: tiraríamos hacia abajo buscando el río Freser que nos llevaría eventualmente al refugio de Coma de Vaca, que en esta época está no guardado y allí descansaríamos y por la mañana bajaríamos a Queralbs. Además esta ruta nos hacía perder cota, y teóricamente íbamos a ganar visibilidad, perder nieve de por medio y ganar algo de temperatura.

Era más fácil decirlo que hacerlo, porqué con una visibilidad tan reducida no había muchas referencias. La pendiente percibida en el suelo, la brújula y el altímetro. Así que prácticamente brújula en mano comenzamos a descendir dirección oeste, suroeste, casi a ciegas. He de decir aquí que la sangre fría de mis compañeros ayudó a que no entrara en pánico y me permitió hacer de navegante en este caminar a ciegas, si ellos se fiaban de mí, tendría que fiarme yo también de mí mismo.

No sé cuantos de los montañeros que conozco hubieran mantenido la calma de mis compañeros… seguramente algunos hasta hubieran encontrado un aliciente en esta desventura (estoy pensando en la otra Raquel o en el grupo de las “supernenas” o en Álex o Javi que les va la marcha), pero no sé como hubiéramos reaccionado si alguien hubiera entrado en pánico, a mí seguro que me lo contagia. La verdad, tanto Raquel como Joan se comportaron como unos campeones y sin ellos me hubiera rendido allí mismo.

Avanzar con poca visibilidad, niebla y con todo nevado es una sensación extraña, no tienes sentido de profundidad ya que la nieve y la niebla se funden, das un paso para descender sin ser consciente de que pendiente de nieve estás bajando y hasta que no clavas el grampón no te das cuenta de donde está el suelo realmente, de vez en cuando se intuyen algunas rocas en las pendientes de los lados, o puedes ver algún arbol entre la nieve, que te permiten tener un poco de sensación de profundidad.  Más hacia abajo con algo más de visibilidad sólo se ve la parte baja del valle dando una sensación de magnificiencia, una V escoltada por las paredes de los macizos a izquierda y derecha.

Vamos bajando de cota y nos encontramos con el río Freser, que estaba cubierto de nieve, pero que de tanto en tanto dejaba ver sus aguas, tomando dirección sur por el valle del río, para luego volver a girar hacia el suroeste-oeste. Llegamos a una especie de planicie en mitad del valle y al fondo intuimos a unos 200 metros el refugio. Los últimos metros son muy duros ya que en esa planicie la nieve estaba muy blanda, pero por fín llegamos al refugio. Entramos y nos abrigamos con las mantas. Contactamos con los bomberos a través del walki de emergencia que hay en el refugio y damos aviso de que estamos bien, que no hace falta enviar ningún rescate ya que al día siguiente teníamos pensado bajar a Queralbs por el camino normal del refugio de Coma de Vaca. Dormimos y la noche la pasamos mal, bastante frío y fuera un viento bastante fuerte (pero no el Torb, por suerte).

Intentando salir de la Coma de Vaca hacia la civilización

Al amanecer decidimos ponernos en marcha hacia Queralbs, pero durante toda la noche había caído medio metro de nieve fresca, el caminar es casi un suplicio y el camino hacia Queralbs estaba impracticable y sobretodo, imposible de encontrar. Las alternativas que se nos ofrecían para salir eran bastante malas. Por un lado, volver hacia la Marrana descartado, si el día anterior estaba cornisado e impracticable, ese día con todo lo que había nevado aún estaría peor y con más riesgo de aludes, tirar hacia Queralbs, imposible, bajar diréctamente por el río descartado, nos haría falta equipo de descenso de barrancos. Tirar hacia Núria, teníamos dos alternativas, por el camí dels enginyers, descartado porqué si ya es difícil en verano, en invierno y con estas condiciones era resbalón seguro y caída de muchos metros, además que tampoco hubiéramos podido encontrar el camino al estar tapado por la nieve. La segunda era remontar la coma de Vaca y subir por el coll de Torreneules y de allí un flanqueo dirección pic de l’Àliga. Descartado, Raquel no tenía muchas fuerzas y el resto tampoco andábamos muy sobrados, y suponía salvar un desnivel de 700 metros en condiciones de nieve fresca, un caminar terriblemente penoso, con mal tiempo, sin saber si el coll de Torreneules estaría practicable o no (este es otro que forma bonitas cornisas). Una última alternativa era tirar dirección al coll del Balandrau llamado coll dels tres pics, y luego bajar a la pista que eventualmente nos llevaría a Tregurà… alternativa que hubiéramos escogido en caso de tener visibilidad y el caminar con nieve fresca lo hubiera permitido. Pero no había casi visibilidad y estábamos gastando energía buscando una salida y casi ya sin comida.

comadevaca

Mapa de las vías de descenso, el camino hacia Queralbs (1) estaba impracticable, el camí dels Enginyers hacia Núria (2) era una locura en condiciones invernales y cruzar el coll de Torreneules (3) es una aventura con nieve fresca y con riesgo de aludes. Volver hacia atrás al coll de la marrana (4) o al coll de Coma de l’Orri (6) sería muy complicado, además que volveríamos a encontrarnos unas cornisas y un alto riesgo de aludes. , Intentar cruzar la collada de Malinfern para tirar hacia Francia (5) ni nos lo planteamos, era ganar demasiada cota en una zona muy empinada.La vía más razonable era cruzar el coll dels tres pics y luego buscar la pista forestal hacia Tregurà (7), pero la ausencia de visibilidad nos impedía localizar correctamente el coll y luego los bomberos nos dijeron que la zona es propensa a aludes (hace unos años, en la misma pista forestal dos ciclistas fueron arrollados por un alud).

El rescate por parte del grupo de montaña de los bomberos de la Generalitat

Por tanto después de 1h30 de búsqueda infructuosa del camino de bajada, volvemos al refugio y contactamos con los bomberos de Girona, aviso de que necesitamos rescate y que estamos atorados. Discutimos con ellos las alternativas y ven que sí, no las hay… deciden enviar un equipo por tierra para alcanzarnos y ayudarnos en el descenso. En estos casos, somos nosotros los que vamos contactando con ellos, ya que el walki de emergencia se desconecta sólo cada 4 minutos y hemos de ir activándolo. Pactamos una serie de contactos periódicos cada 30 minutos que vamos espaciando cada 45. El equipo de tierra no puede alcanzarnos, los mismos problemas para salir que tenemos, lo tienen ellos para subir (al menos no somos tan mendrugos como creemos y nos damos cuenta que lo mejor que podíamos haber hecho es no arriesgarnos por un lugar impracticable para quedarnos atorados en un sitio peor). Aviso de que tal vez nos quedaremos otra noche a cota alta y comienzan a urdir cómo subirnos algo de comida.

Por suerte, el tiempo está mejorando, y al cabo de unas horas el tiempo despeja y desde Girona dan aviso al helicóptero. Al cabo de unos 20 minutos el helicóptero con un equipo de rescate de bomberos de montaña comprueban que estamos bien,nos recogen y salimos del valle. Cuando el helicóptero se va elevando en círculos vemos todo el pirineo oriental con una vista privilegiada y única.. las cimas que ya conocíamos tanto en verano como en invierno estaban cargadísimas de nieve, hasta el punto que parecía un paisaje himalayístico, de tanta nieve que tenían muchas de las montañas no se veían aristas de roca, parecía como si tuvieran un manto glaciar más que un montón de nieve.

En un vuelo de pocos minutos nos dejan en Setcases (el tiempo impedía aterrizar en el helipuerto de Ulldeter) y allí un equipo de rescate de montaña de los bomberos de Olot nos recoge y comprueba nuestro estado, nos dan alimentos y agua y nos llevan hasta nuestro coche. Valorando con ellos, nos comentan que dentro de todo, habíamos tomado la decisión más acertada: buscar un lugar para refugiarnos y no arriesgarnos a bajar cuando no se podía. Con ellos estuvimos valorando que opciones habíamos tenido e incluso la del coll dels Tres Pics la veían algo arriesgada (teníamos que intentar ir a parar justo al collado, porqué si nos desviábamos íbamos a encontrarnos con zonas de aludes), el volver por la marrana lo veían complicado y los caminos hacia Núria o Queralbs una locura en ese estado de la nieve. Íbamos equipados para lo que queríamos hacer, grampones y piolet, teníamos el equipo de navegación adecuado (brújula, altímetro, mapa de la zona), pero nadie espera tener que llevar un ARVA o cuerdas y arnés para hacer un rappel de bajada cuando sube al Bastiments, algo que tal vez, nos hubiera permitido salvar el coll de la Marrana, así que íbamos preparados para lo que queríamos hacer pero el tiempo se puso peor que lo que habían previsto (había previsiones de precipitaciones pero no de visibilidad tan baja o de una tormenta tan intensa y en tan poco tiempo de nieve que acabó con las vías de descenso en pocos minutos).

Tuvimos mala suerte sí pero fuimos algo arriesgados al subir con mal tiempo, pero tomamos las decisiones adecuadas una vez enfrascados en el problema e íbamos con el equipo adecuado para poder progresar y ponernos a cubierto. Lecciones se extraen muchas, en la montaña si no arriesgas un poco no terminas aprendiendo y haciendo cosas, y aunque hubiera preferido poder volver sobre mis propios pies, el hecho de que en la peor de las condiciones nos hayamos podido valer por nosotros significa que estábamos asumiendo un riesgo razonable, lo cuál me lleva a otra lección importante: la experiencia y conocimientos son vitales en este entorno. Aunque cualquiera puede subir el Bastiments en verano y la mayoría en invierno con el equipo adecuado, no todo el mundo debería subir ya que a la hora de aparecer los problemas hay que poder tener recursos. Para nosotros fué importante tener un conocimiento del territorio y de la zona, saber utilizar el instrumental de navegación y contar con el material (hay quien tal vez, ese día hubiera subido sin grampones o sin altímetro al Bastiments, porqué total.. ya se puede hacer con botas y un botellín de agua), fué vital también el tener cierta experiencia en montaña invernal para saber progresar lo mejor posible por pendientes nevadas, conservando al máximo la energía, y tener familariedad con el material para travesías invernales… creo que el curso de alpinismo, aunque me dió técnicas algo distintas, sí que en parte lo amorticé mientras buscábamos el refugio de Coma de Vaca. Y eso último también es importante, el curso de alpinismo de la Escola Glacera que organiza la UEC de Horta te dá suficiente pericia para ir bastante sobrado en travesías invernales y ascensiones normales, lo cuál es importante cuando las cosas se complican.

Otra lección es que sólos tal vez no hubiéramos salido de esta, vale que pudimos valernos para buscar refugio, no perdernos y tomar las decisiones más prudentes, pero sin que los refugios estén en funcionamiento y sin que los equipos de emergencia estén operativos seguramente la historia se estaría contando de otra manera. Es importante ser prudente, pero no ses uficiente, aún cuando crees que todos los parámetros están dominados, que sabrás volver, que dominas la situación, algo se puede girar, o tu valoración ser incorrecta es igual que estés en la montaña más fácil del mundo y la hayas subido nosecuantas veces, siempre puede pasar algo malo.

Por eso creo esencial que los que practicamos actividades de montaña estemos federados y colaboremos con nuestra cuota a mantener los refugios y con nuestro seguro de montaña podamos sufragar y cubrir esos rescates que la sociedad nos paga a los montañeros que pasamos problemas. Este año es el primero en el que tengo una licencia federativa, y durante años no la he tenido. Más allá de las ventajas o no de estar federado (descuentos en refugios, etc.), es una cuestión de militancia: sin esos miles de federados los refugios no estarían abiertos ni cuidados, y el coste de los rescates de montaña han de estar distribuidos de forma que un seguro privado los cubra y no seamos una carga para el conjunto de la sociedad. Es una actividad que nadie nos obliga a hacer y que escogemos por nuestra cuenta, por tanto asumamos los costes y externalidades negativas que generamos.

Por último algo importante: volver a agradecer a los servicios de rescate de montaña de los bomberos de la Generalitat su actuación, tanto al bombero de la central de Girona que transmitió tranquilidad en todo rato, como al equipo aéreo y el de tierra de los bomberos de Olot, son unos profesionales de tomo y lomo; con gente así, los montañeros y alpinistas estamos mucho más seguros.

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Ascensión al Moixeró y a Penyas altas de Moixeró

Category : Muntanyisme

Ubicación: Macizo del Moixeró
Dificultad: Fácil
Altitud: 2.279 metros.
Desnivel acumulado: 1.400 metros, 700 metros la primera jornada y 700 metros en la segunda.
Tipo de ruta: Estival.
Meteorología: Despejado

Aprovechando los últimos dias de vacaciones de verano unos cuantos incautos quedamos en realizar una ruta circular por el Moixeró (prepirineo) que incluía la ascensión a dos de los picos más emblemáticos de la sierra. A la aventura nos lanzamos Manolo, Javi, Bruno, Elena y yo mismo. Salimos de Barcelona y tiramos dirección Manresa, luego Berga y más tarde Puigcerdà, pero antes de llegar al túnel del Cadí salimos hacia Baga. Atravesamos el pueblo (no sin antes hacer la parada de rigor) por una pista que sale en dirección noroeste y que va a Gliscareny. Al llegar a un merendero (Pont de Sant Joan) abandonamos uno de los vehículos (el otro lo habíamos dejado previamente al noreste de Baga, unos pocos kilómetros en dirección al Coll de Pal creca de Greixer) y comenzamos a caminar por una pista que gana altura de forma muy suave y que abandona la otra pista más concurrida. Al cabo de unos pocos kilómetros (unos 15-20 minutos de caminata) llegamos a una masia con una fuente (Cal Cerdanyola) y nos adentramos por el camino de la derecha (marcado por una PR) dirección a los Empedrats. A partir de aquí el camino se vuelve una trocha de media montaña, bastante estrecha y que resigue un torrente que incluso en Agosto lleva agua.
penyes

El entorno es casi de ensueño, el camino va salvando metros y metros. Descubrimos pozas y cascadas, mientras nos adentramos en la Coma o valle que cada vez es más estrecha. Entre los 1.100 y 1.200 metros nos vemos rodeados por Els Empedrats, unas formaciones rocosas que flanquean el camino a izquierda y derecha (o eso creí entender). El camino se nos va haciendo más largo de lo esperado, la ascensión es más bella de lo esperado, pero también más larga. Superado este tramo el camino se vuelve un serpenteante camino de media montaña que gana altura entre bosques y prados hasta llegar al refugio de Sant Jordi (1565 m), bastante grande, donde confluyen varios caminos, a parte del PR que reseguíamos, hay que incluir el GR107, el camino que lleva al Coll de Pendis punto de separación entre las sierras del Cadí y la del Moixeró, o el camino que lleva hacia las lomas del Moixeró y su cima.

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