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Las multas de tránsito, areas azules y verdes y licencias urbanísticas son una parte marginal de los ingresos municipales

Category : Política

Un debate recurrente con personas que critican la política de movilidad del ayuntamiento de Barcelona es que el área azul y el área verde, junto con las multas por infracciones de tránsito o aparcamiento son una fuente importante de ingresos municipales. El discurso es fácil: el ayuntamiento crucifica a multas al ciudadano… para financiarse.
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¿Un mínimo de 184M€ para “recaudar” 130M€?

Es cierto que hay ingresos a causa de estas actividades. Por ejemplo, la grúa municipal reporta 19,3 M€ (antes de descontar su propio coste), las multas de la Guardia Urbana a los vehículos proporcionan 63,9 M€ y el conjunto de parquímetros de la ciudad proporcionan 37,6M€. En total unos ingresos asociados a áreas verdes, azules, infracciones de tránsito, grúa, etc… de 120,8 M€. Una cantidad nada despreciable.

Ahora bien, si comparamos con los costes que tiene este sistema es un muy mal sistema de recaudación. Sólo en Guardia Urbana el ayuntamiento gasta 132 M€ y en grúa y parquímetros 52 M€, en total 184 M€ que “recaudan” 120,8 M€… Un absurdo si se plantea en la lógica demagógica de que el ayuntamiento pone Guardia Urbana, áreas verdes y azules para ganar dinero. Realmente pierde.. más del 33% de lo que invierte. Todas estas medidas sólo se justifican si hay un beneficio social detrás… como claramente lo hay. El ayuntamiento pierde dinero con el conjunto de medidas de control de tránsito y aparcamienteo y de que se apliquen estas porqué el objetivo no es recaudatorio, sinó de facilitar la movilidad, permitir que la ciudad sea transitable y mantener a rallas las infracciones y pacificar y regular el aparcamiento y el tránsito. Se podrían añadir también los ingresos por intereses de demora y otros asociados a las infracciones de tránsito que elevarían la cantidad total a unos 135M€ siendo aún inferior a la cantidad invertida en pacificar y ordenar el tránsito (estoy descartando los costes de inversión, de mantenimiento de semáforos, de control mecánico del tránsito, de mantenimiento de la vía pública, de implantación de la zona 30, del coste del bicing, etc…).

Las multas, la grúa y los parquímetros tan sólo representan el 5% del presupuesto municipal

Si comparamos estos ingresos con el presupuesto del ayuntamiento de Barcelona de más de 2458 Millones de €, vemos que lo que representa los ingresos de grúa, multas y parquímetros es de lo más ínfimo. En total estos 120,8 M€ tan sólo representan el 4,9% de los ingresos municipales, una cantidad minúscula del total. La mayoría de ingresos del ayuntamiento provienen de transferencias de otras administraciones, de ingresos propios como el IBI (450M€) o de la venta de servicios y taxas de actividad. Como podemos ver en la siguiente gráfica el peso de las multas es el chocolate del loro:

presupostbcnPara aquellos curiosos que indican que el ayuntamiento se financia en base a especulaciones urbanísticas y que son las licencias de obra y urbanísticas las que suponen un enorme ingreso económico no deja de ser una pequeña mentira que por repetirla puede pasar por verdad.

Las licencias urbanísticas tan sólo reportan el 0,5% del presupuesto

El ayuntamiento en el presupuesto del 2009 tiene previsto ingresar 25M€ por la venta de solares y 11M€ por licencias urbanísticas, muy por debajo de lo que gastará en compra de solares y gestión de suelo y expropaciones (103M€). En total los ingresos por licencias urbanísticas no representan ni el 0,5% del presupuesto municipal.

Con ello no queda exento el ayuntamiento de crítica y se puede afrontar la crítica a medidas como el área verde desde un aspecto de contenidos y servicio a los ciudadanos, pero creo que debería desecharse el argumento de que son medidas recaudatorias o de que el ayuntamiento se financia en base a especulación urbanística.

Si algo tiene el ayuntamiento son las cuentas claras, y debería alejarnos de ciertos argumentos que son puramente falsos a la luz de los números.

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Argumentos en defensa del área verde de Barcelona

Category : Política

Aunque el rechazo al área verde por parte de los ciudadanos ha decaído (las AAVV ya no ven con malos ojos la implantación del área verde) y hay barrios que incluso la solicitan, no deja de haber un debate entre los que “la sufren” sin ver sus beneficios, contrarios al área verde. El grupo de Facebook, contrario al área verde es un caso paradigmático de ello. Entre sus reivindicaciones hay aspectos racionales, algunos razonables incluso y otros no tanto. Pero antes de entrar a responder sus argumentos voy a dar algunos del porqué creo que ha de haber un área verde y porqué esta ha de ser de pago.

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Área verde versus impuesto de circulación.

El impuesto de circulación es un retorno que se hace a la sociedad por la contaminación que el vehículo produce en su conducción y por las externalidades generadas por la vialidad (necesitamos construir carreteras, señales de tránsito, etc.).

El aparcamiento en la vía pública es en cambio un uso privativo del espacio público. El tener un vehículo no te dota de un derecho a aparcar en la vía pública, sinó que la sociedad decide que ese bien que es de todo se puede utilizar de esa manera. Esa decisión sutil y que toma la sociedad a través de los representantes públicos, implica que por ejemplo, yo no pueda poner una parada de venta de melones frescos en ese espacio y que el vecino, en cambio pueda aparcar. Es una priorización del espacio (se considera que ese espacio pueden utilizarlo unos ciudadanos para una actividad y no otros para otra). Hasta hace unos años se consideraba que era lo mejor para la mobilidad y la ciudad poder destinar este espacio colectivo para el vehículo. Hay un cambio de perspectiva en el momento en que las ciudades europeas ven que sus viales no pueden crecer indefinidamente y la presión y contaminación de los vehículos es tan grande que han de poner coto al transporte privado dentro de las áreas urbanas.

En el caso del área verde se prioriza al vecino, ¿porqué?, porqué se considera que el residente tiene más derecho a aparcar que el no residente, es una decisión política que han tomado las ciudades de Europa. Tiene cierta racionalidad: el residente es el que más sufre las externalidades generadas por la vialidad del transporte privado y és el que más necesita esa zona de aparcamiento y cuyo problema es mayor que el del no residente, además genera un beneficio al reducir los desplazamientos en transporte privado (cosa que beneficia a todos al hacer menos congestionadas las vías urbanas y reducir contaminación). En el caso del área verde se intenta gestionar un bien muy excaso (plazas de aparcamiento privado) de forma que salga beneficiado quien peor está o más lo sufre (el residente), forma parte del óptimo de Rawls de “beneficiar al que peor está” y de optimización de recursos: ayudamos a quien más lo va a utilizar. Hasta aquí, incluso, los de las plataformas anti-área verde, podríamos estar de acuerdo.

Lo que discrepamos es que el impuesto de circulación ya justifique el poder beneficiarse de un área verde para residentes. Yo no lo comparto y diré porqué. Cuando el espacio de aparcamiento es muy excaso hasta el punto que has, desde el sector público, gestionar esta excasez y priorizar a los residentes, damos un “privilegio” a los residentes: tú puedes aparcar y la persona que viene de fuera no. Es una discriminación positiva.

Cuando alguien utiliza legalmente de forma privativa el espacio público, por ejemplo, colocando un container de obras o poniendo una terraza de un bar, paga una licencia por ello, ya que se supone que ese beneficio privado es a costa de toda la sociedad. Lo mismo un aparcamiento prioritario en una zona de gran excasez. El vecino tiene una ausencia de gasto (ahorra el aparcamiento privado, 150€) que se la sufragamos entre todos a costa de que ese espacio sea suyo.

Este privilegio debe tener algún retorno a la sociedad y así lo entienden todos los modelos de las ciudades donde se ha implantado. Por un lado, el que tenga un precio hace que por sí mismo tenga cierta regulación: nadie hará un abuso injustificado de un bien que es de todos y tan terriblemente excaso. De ahí que no exista un abono mensual, para evitar que alguien lo utilice no para su uso cotidiano, sinó para dejar tirado el vehículo durante semanas. No es para que tú tengas alegremente parado tu vehículo, sinó para facilitar al vecino que lo utilice cotidianamente, ya que es una zona de aparcamiento muy excaso. Evita el “abandono” de vehículos en las zonas donde el aparcamiento es muy presionado.

Por otro lado, ese privilegio es a costa de los que no utilizan coche Y los usuarios de vehículos de otras zonas. Si ese privilegio tiene algún retorno, este se puede invertir en mejoras de mobilidad, como así és. La recaudación del área verde permite implantar el bicing y ha permitido que la parte de gasto público en el transporte colectivo de Barcelona haya sido mayor que lo que se ha recaudado mediante los billetes. Es decir, esta recaudación extra a través de área verde permite que el transporte público sea algo más deficitario de lo que es y permita mantenerlo. Hay que recordar que el transporte público de Barcelona cuesta a las administraciones más de 450M€ anuales.

¿Qué hacen otros ayuntamientos europeos que implantan zonas prioritarias de aparcamientos para vecinos?

Pues exáctamente lo mismo. Cobrar por ese uso privilegiado del espacio público. La plataforma cita constantemente Montpellier, Lyon, Londres o Laussana. Sin contar lo que estos ayuntamientos hacen realmente.

Lyon tiene un área verde que es mensual o semanal por el precio más barato de 14€ al mes (frente los 4,5€ que es en el caso de Barcelona) o 6€ semanal (1€ en Barcelona). Aún así, también se llevan los vehículos que aparcan durante más de 7 días en el mismo lugar. Es decir, el abono mensual no te permite “dejar tirado” el vehículo.

http://www.mesdemarches.lyon.fr/demarches/sections/fr/transport/stationnement/vignette_pour_statio

En el caso de Lausanne, existe un abono anual por 400 francos suizos, sólo para la zona periférica de la ciudad, los abonos para la zona centro son prohibitivos. El abono anual sale unas 6 veces más caro que el de Barcelona si contamos las 50 semanas (50€) que cuesta. Tampoco permiten que dejes el coche tirado durante más de 7 días, igual que en Barcelona.
http://www.lausanne.ch/view.asp?domId=61782&language=F

Por otro lado Montpellier tiene 3 zonas de aparcamientos para residentes:

Naranja, amarilla y verde.

En la verde es gratuita para residentes, la amarilla y la naranja salen más caras que el área verde: 15€ por dos semanas en la naranja, 12€ por dos semanas en la amarilla. El mapa de las áreas verdes, naranjas y amarillas, las verdes son las minoritarias, no representan ni el 15% de superficie regulada para trafico prioritario de vecinos y el aparcamiento se tiene que renovar cada dos semanas como máximo.

Ah.. sí, a los no residentes les crujen hasta en las costillas

http://www.montpellier-agglo.com/tam/fr/stationnement/index.php

Londres cuenta con área verde, más cara que Barcelona, pero además con un peaje de entrada a la zona céntrica de la ciudad (el equivalente al Eixample y Ciutat Vella de Barcelona) por 8 libras diarias (unos 10€).

Por tanto las opciones que se ponen en bandeja la recaudación municipal es mucho mayor.

El coste del área verde no es significativo ni para los conductores más pobres

La carga fiscal del área verde significa el 0,3% de los ingresos netos de un submileurista (que en general NO tienen coche, pero voy al caso del ciudadano que puede estar peor), para un salario medio no llega ni al 0,1% de sus ingresos. No se puede considerar una carga onerosa, menos en comparación con lo que hacen otras ciudades europeas que las plataformas contra el área verde ponen como ejemplo. Si además esta persona no ha cometido ninguna infracción opta a subvención de la tasa de entre el 25 i el 50%, es decir, al final el área verde le sale por 25€/anuales, lejos de los 280€ de Lausanne.

Es evidente que el área verde tiene ciertos problemas: es seguro que hay zonas donde se ha implantado que debería revisarse y aquí es importante el diálogo con los residentes, al igual que ha sido ese diálogo el que ha impulsado la segunda fase de implantación también el diálgo ha de permitir que se puedan corregir errores. Por otro lado el colectivo de comerciales, transportistas etc.. sufre realmente una carga onerosa en su actividad, aquí abogo por el acuerdo colectivo y buscar un abono para trabajadores autónomos que permita aparcar en zonas azules por un precio único mensual y unas franjas horarias determinadas y un tiempo limitado. También es verdad que no contamos con parkings-raid disuasorios, en Montpellier los tienen (aunque casi todos en las afueras y poblaciones vecinas), por ejemplo, aunque todo hay que decirl, la densidad de habitantes de Barcelona es 5 veces superior (por tanto hay una quinta parte de espacio disponible para construir esos aparcamientos), y habría que pactar en el área metropolitana la construcción de estos aparcamientos disuasorios. Pero lo que es evidente es que las ciudades que se toman en serio la mobilidad asumen este modelo de aparcamiento no gratuito prioritario para los vecinos y que parte de las protestas de la plataforma contraria al área verde son poco sostenibles enfrente de la crudeza de los datos.

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¿Y donde meto el coche?, los eternos problemas de aparcamiento y las reformas urbanas

Category : Política

El barrio del Guinardó está viviendo una de sus transformaciones más profundas de su historia reciente: se derriba el viaducto que rompía el barrio en dos y dejaba la Ronda del Guinardó como una zona intensamente machacada por la movilidad urbana, se está ejecutando la UA2 del Guinardó, que está abriendo la calle Teodor Llorente hacia la altura del mercado, se están avanzando (como se puede) las obras de la UA3 del mercado con su reguero de equipamientos nuevos y reformas de los existentes, se está rehabilitando la parte de la Avinguda Verge de Montserrat que estaba pendiente, etc…

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Además el Hospital de Sant Pau está teniendo una transformación radical, ya que la atención hospitalaria se traslada a la parte superior del hospital y se localizan en su interior una serie de institutos, como el de la Mediterrànea, que transforman la parte modernista del Hospital en un foco de conocimiento y actividad importante para la ciudad.

Pérdidas de aparcamiento por las obras del viaducto y la implantación del área verde

Pero todas estas transformaciones tienen su parte de molestias, es imposible no afectar la vialidad o no molestar en algo a los vecinos con las obras.

Además, hay algunas actuaciones que provocan pérdidas de plazas de aparcamiento.

Y este es un tema bastante sensible para el ciudadano y para el trabajador que viene a Barcelona. No por menos, el grupo de Facebook contrario al área verde reúne 36.000 personas con nombres y apellidos apoyándolo.

Un ejemplo de este tema sucede en el Guinardó. El derribo del viaducto provoca la pérdida del aparcamiento irregular pero tolerado que había justo a la salida sur del Túnel de la Rovira: se pierden 200 plazas de aparcamiento libre.

Además, unas cuantas plazas de aparcamiento que antes eran libre en el barrio del Guinardó se han transformado en área verde para residentes.

El residente no sufre estos problemas y ve mejoras

Para el vecino del Guinardó, las plazas de aparcamiento perdidas en la boca sur del túnel no es un grave perjuicio. El área verde le permite aparcar por 1€ a la semana con bastante facilidad en el barrio, hay personas que están abandonando aparcamientos de alquiler porqué están encontrando aparcamiento en la calle (tal vez este no era el objetivo de la medida, pero sí que es un indicador de que en las zonas donde se implanta el área verde los vecinos se ven claramente beneficiados). Además se construirán dos aparcamientos, uno en la zona de Teodor Llorente (algo alejada de la zona, pero también en el Guinardó) con 193 plazas y otro en la calle Thous con unas 200 plazas más. Aparcamientos públicos de concesión para 50 años, bastante más baratos que los del mercado libre y cuya renovación (al pasar 50 años) es sólo una fracción de lo que se pagó en un principio.

Además, y provisionalmente, se cuenta con dos zonas de aparcamiento próxima, una enfrente del hospital de Sant Pau, habilitada y preparada para canalizar la pérdida de aparcamientos provocadas por las obras que está viviendo el Guinardó, y otra última en el campo de la baronense, algo alejada también de la zona, pero disponible para los que tal vez necesiten un aparcamiento en la zona y no puedan saber donde encontrarlo.

Las reuniones con los vecinos residentes dejan poco lugar a dudas de que estas medidas son suficientes para canalizar la pérdida de plazas de aparcamiento y que la implantación del área verde es satisfactoria para los residentes.

A pesar de todo existen perjudicados

Ahora bien no todo es miel sobre hojuelas. La implantación del área verde mejora las posibilidades de aparcamiento para el vecino residente pero lo hace a costa de que el trabajador que va a la zona no pueda trasladar su vehículo privado, y esa persona también puede ser ciudadana de Barcelona, estar pagando sus impuestos de Barcelona. Al igual que afecta al familiar que antes iba a visitar o atender a un familiar con movilidad reducida o que requiere ser visitado por su grado de dependencia, o simplemente porqué las familias hoy en día viven de forma más dispersa y hay jóvenes semiemancipados que aún tienen parte de su vida en la vivienda paterna (van a comer a medio día, duermen algunos días), pero que oficialmente residen en su vivienda.

Este tipo de personas no asisten a las reuniones del distrito, ni hacen sonar su voz en los plenarios ni en las comisiones de participación. Dudo mucho, también, que vayan a asistir a los futuros consells de barri, pero igualmente son ciudadanos (de Barcelona o no) a los que la actividad pública les afecta y a los cuales la administración ha de responder.

Estoy convencido que la oposición al área verde hoy en día se sostiene más por este perfil de personas “poco visibles” a los mecanismos de participación ciudadana, que por vecinos residentes. Lo cuál me demuestra que la administración carece de algunos mecanismos de interlocución para un amplio espectro de la población. Un grupo en Facebook de 36.000 personas no se monta sólo a base de personas de Convergencia y el PP, es un NIMBY disperso, formado por ciudadanos, que también merecen tener su interlocución con la administración que les impone (sean o no ciudadanos de Barcelona, y voten o no en las elecciones municipales en Barcelona, son personas a las cuales también nos debemos) una medida a la cuál son contrarios.

Interlocución sobre el modelo de movilidad, pero no la defensa de privilegios

¿Que filosofía hay detrás de la política del área verde y de la tendencia a construir aparcamientos de concesión y no zonas de libre aparcamiento por todos los barrios?, un modelo de uso del espacio público.

La ley que obliga a construir aparcamientos en los edificios es de los años 80, mientras la filosofía imperante durante casi todo el siglo XX ha sido de que la ciudad cada vez ha de adaptarse más al vehículo privado. Construcción de viaductos, ampliación de carriles, construcción de vías rápidas, y por otro lado, la construcción de un transporte colectivo, a medida que se era consciente de que el incremento de movilidad no podía basarse únicamente en el vehículo privado: las ciudades no pueden absorver un tráfico creciente de forma indefinida.

De la filosofía donde el coche era el rey del espacio público hemos pasado paulatinamente a que el peatón y el ciudadano lo sea. De ahí que el crecimiento más alto de presupuesto invertido en transporte público se de en las dos últimas décadas y que tenga menos peso el puro “asfaltar y ampliar carriles”, aparezcan medidas como las zonas 30, zonas de prioridad invertida, etc.

Esto no deja de suponer para muchos un cambio de pensamiento que no es fácil de asumir y nuestras ciudades aún arrastran situaciones del modelo anterior: ni el transporte público rápido llega a todos lados, y hay más coches que plazas de aparcamiento guardado disponibles.

Parte de las protestas de las personas que antes citaba y que no llegan a los plenos del distrito forman parte de este modelo antiguo, donde el coche es el rey del espacio público. Cuando los trabajadores de una zona donde se ha implantado el área verde con una fuerte presencia de transporte público se quejan de que ahora no pueden ir en coche o han de alquilar una plaza de aparcamiento o aparcar en otro lugar, tienen razón en que la medida les perjudica, pero no en que en un sentido general su reivindicación sea legítima.

Me explico, porqué soy consciente de que lo que afirmo es bastante impopular. El uso del espacio público de forma privativa (por ejemplo, poner una terraza de un bar, ocupar la vía pública para realizar una manifestación, o tener un trozo de vial o de acera ocupado con un vehículo) debe estar regulado, hasta el punto que el perjuicio general pueda estar justificado realmente con el beneficio individual, y el beneficiado a su vez proporcione un retorno a la sociedad de ese beneficio.

Por eso se ponen límites a las manifestaciones y se autoriza un recorrido o se les cobra una tasa (que repercute en beneficio del público al significar unos ingresos adicionales al ayuntamiento que puede invertirlos para todos) a las terrazas de los bares.

Sobre el uso privativo del espacio público por parte de los vehículos se considera que el permiso de circulación ya implica que ese uso de la vía pública (y que conlleva invertir en semáforos, señalización, asfalto, etc.) cubre parte de ese perjuicio colectivo que sufrimos todos por cada conductor que pasa por la ciudad.

Pero el sentido del área verde y de cobrar por su uso (una cantidad de 50€ anuales para los vecinos residentes, que para un mileurista significa un 0,35% de sus ingresos netos anuales) tiene dos implicaciones:

  • Ayudar a discernir entre el uso legítimo del espacio público, por ejemplo, para aparcar el coche en el uso diario, del no legítimo, como dejar “abandonado” el vehículo o utilizarlo como aparcamiento semipermanente (me voy de vacaciones y en lugar de dejar el vehículo en un lugar donde la presión por aparcar sea muy pequeña lo dejo en una zona donde el aparcamiento es muy escaso).
  • Conseguir un retorno a la sociedad del uso privativo de una zona de aparcamiento en un barrio donde este recurso es muy escaso.

En el caso de Barcelona mejoras de movilidad (como la implantación del bicing que ha permitido que miles de viajes que antes se hacían en transporte privado o en transporte público [con lo cuál se descongestiona un poco la saturación de estos]) han ido a cuenta del área verde.

Pero no sólo esto, su implantación ha reducido el uso del coche privado en las zonas donde se ha implantado, cosa que ha mejorado la movilidad de aquellos usos donde el transporte privado es más imprescindible y ha hecho que esa movilidad haya sido canalizada al transporte público.

En definitiva, los beneficios del área verde para el conjunto de la ciudadanía son poco discutibles, aunque poco evidentes, sobretodo para quien sufre en sus carnes no poder aparcar su coche.

Aun así quedan flecos que desde la política se deben atender

A pesar de que algunas demandas de los ciudadanos no residentes que se ven perjudicados por la pérdida de plazas de aparcamiento libres para todos (y no sólo para vecinos) forman parte de un modelo de movilidad que hoy por hoy distinto no deja de haber flecos serios.

El primero de ellos es que el hecho de que residentes y administración apuesten por un modelo y no por otro, no quita que ante personas con otras visiones se haya de interlocutar. Tenemos un problema de comunicación, pero sobretodo de poca calidad en el debate, cuando a una parte importante de los afectados por una medida no les damos interlocución y debatimos con ellos sobre el modelo de movilidad de la ciudad. Actualmente los ciudadanos que sufren en sus carnes medidas como el área verde o la velocidad variable o la reducción a 80km/h de la velocidad en la primera corona de Barcelona no tienen con quien interlocutar, ni nadie que dialogue con ellos.

La legitimidad democrática la tiene la administración, pero eso hoy en día no es suficiente, o no debería serlo. Nadie está haciendo labor de interlocución, diálogo, esfuerzos por convencer y establecer puentes con todo ese colectivo de ciudadanos anónimos que no aceptan estas medidas. Yo no me conformo con hacer política sólo para los ciudadanos organizados, esta ha de ser para todos e intentar interlocutar con todo aquél que quiera decir algo. Suena muy bonito y bucólico, pero no es un “wishiful thinking“, una forma de hacerlo es allí donde ellos se organizan: las redes sociales, si los políticos no saben hacerlo deberán aprender a dialogar con ellos allí donde aparezca la oposición.

Por otro lado hay flecos de las medidas, hay residentes en zonas de área verde que en su microzona podían aparcar sin problemas. Es evidente que si no se les hubiera implantado el área verde en su microzona y sí en el resto donde los vecinos la han pedido, seguramente la presión que tenía el resto del barrio hubiera ido a parar a ellos, toda. Pero también es verdad, que siendo residentes, no tenían ningún problema de aparcamiento y ahora han de pagar por algo que antes era gratuito. Yo no les doy la razón, pero han de ser escuchados, y aunque ellos no vengan a la administración, esta ha de ir a ellos.

Otros son usuarios de hospitales y centros sanitarios, donde el uso del transporte privado es muy intensivo (has de ir a visitar a un familiar, has de llevarle ropa, etc., has de trasladar a un enfermo a un tratamiento, etc.) y donde en muchos casos no hay alternativa más que el zona azul. Algunos de estos usos deben ser suplidos por ambulancias (si alguien ha de venir a recibir un tratamiento, por ejemplo), pero si estas tuvieran que atender a todos los ciudadanos que hoy son trasladados por familiares a los hospitales no podrían dar ese servicio a quien realmente no puede trasladarse de otra manera. Esto es algo que la mayoría de equipamientos sanitarios no tiene resuelto, hay zonas azules, pero esto supone una carga económica seria a una familia que tiene miembros dependientes o enfermos. Igual que varios complejos sanitarios tampoco tienen resuelta la movilidad interior con transporte público, lo cuál fomenta a que los ciudadanos se tengan que desplazar por dentro con vehículo privado.

Esto es algo donde a medio o largo plazo las adminstraciones han de entrar y resolver, hay muchos flecos que se generan con la implantación de un modelo de movilidad más racional, y estos no deben ser obviados porqué quien lo plantee en un principio sea algo parecido a un NIMBY o un conjunto de ciudadanos no organizado que tampoco mantienen una voz muy intensa. Creo que la democracia del siglo XXI exige de los políticos poner oídos precisamente en esos ciudadanos que no nos vienen a contar sus problemas.

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