Donaire es uno de los grandes impulsores del ciberactivismo en Catalunya y es el primero que me convenció al escucharle en conversaciones que el ciberactivismo no necesariamente requiere tener un blog, participar en redes y agregadores, estar en todos los saraos habidos y por haber. También se puede hacer ciberactivismo sólo con un mail.

Reflexionando sobre ello y viendo la práctica espontánea que algunos activistas sociales están tomando en Facebook he querido hacer esta reflexión. Tengo la suerte de trabajar impulsando proyectos en internet para la UGT de Catalunya y me he llevado la grata sorpresa que lo que a veces impulsamos como sindicato en Facebook, lo republican, reenvían, invitan, comparten y hacen suyo gente que les gusta determinada campaña, acto, etc. Sin necesidad de que nadie se lo pida, sin necesidad de que se les solicite o se les impulse.
De la misma manera también me lo he encontrado cuando se ha lanzado alguna actividad desde el PSC de Barcelona, en el cuál soy responsable de ciberactivismo, la invitación a un acto, la información de determinada campaña, de golpe tiene su difusión, y no sólo eso, militantes con grandes dosis de activismo social impulsan sus propios grupos, dinamizan sus actos, comparten información y notas sin que nadie les impulse, sinó por mecanismos propios.
Facebooktivismo, el ciberactivismo light
La ventaja de Facebook es que aún es más fácil de gestionar que un blog y además hay más gente implicada.. Un blog sigue siendo el arma de ciberactivismo por excelencia (la profundidad, prescripción comunicativa y “anclaje” comunicativo que dá un blog no lo puede dar una comunicación más aleatoria como la del Facebook), pero posiblemente no sea la que hoy por hoy tiene más potencia de difusión.
Facebook y las redes sociales aportan la complejidad de los sistemas emergentes
La necesaria multiplicidad de actores, cada uno con sus intereses, que de forma interna aparentemente aleatoria, producen un comportamiento colectivo describible que definen lo que son los sistemas “emergentes” se dan más en Facebook que en la blogosfera. Los que tenemos que tener escucha activa por profesión para la organización con la que trabajamos, o por vocación como ciberpolítico, vemos esas dinámicas y son apasionantes.
Si la blogosfera daba una visión de que una serie (pequeña) de activistas sociales superaban la barrera de lo que es importante y no que marcan un número aún menor de opinadores, editorialistas y responsables políticos y económicos, las redes sociales tipo facebook han democratizado aún más la capacidad de los blogueros de marcar su agenda de temas. Llevar un blog requiere un compromiso mucho mayor, utilizar facebook, en cambio, no.
El facebooktivismo se adapta a las características del activismo social de baja intensidad
¿Y cómo funciona el facebooktivista?, de forma sencilla, identifica un mensaje, un evento, un enlace y lo comparte, se suma a grupos, participa de forma laxa en debates, etc… Se transforma en un prescriptor “light” de informaciones e ideas. Además con el coste de un “clic”.
En la sociedad donde las adscripciones a las causas son temporales, exigen que se dedique poco esfuerzo (tan sólo hay que ver la cantidad de gente que se suma a despotricar en contra de medidas laborales negativas como las 65 horas y luego los pocos que aparecen en las manifestaciones del 1 de mayo) y quieren participar “aquí y ahora y con poca complicación”, facebook es el espacio ideal.
Es verdad que es un activismo social, si sólo utiliza facebook, bastante pop, ligero, liviano, de poco compromiso, pero no deja de canalizar posibilidades de activismo social que no existirían sin él.
Con esto no anuncio el fín del ciberactivismo basado en el blog, en un compromiso más profundo, en un combate de las ideas más serio como ocurre en la blogosfera. Símplemente es una capa más de interacción entre el activismo en red que podemos definir clásico y el pasotismo social, una nueva frontera donde el ciberactivismo puede interactuar con una masa social más amplia y llegar a adquirir la capacidad de difusión masiva que tienen los mass-media sin perder la capacidad de horizontalidad, de profundidad y de ser una comunicación que piensa más en clave grupo de interés que en envío masivos sin ninguna diferenciación.
Los facebookistas tienen oportunidades muy rápidas de encontrar o crear un grupo de protesta, o de afinidad, crear causas y que estas se difundan rápidamente, crear eventos a los cuales invitar a sus contactos y conseguir que estos eventos, a pesar de que tal vez su presencia física real no sea aumentada, tengan un impacto “light” en los que se apuntan. Además las capacidades de envío masivo que dan las diversas herramientas de grupos, causas, eventos, etc.. que además apuntan sólo a aquellos que están interesados en el tema del grupo, causa o evento permite un retorno de más calidad que de otras formas.
Por poner un ejemplo, si se organiza un evento alrededor de una manifestación, se pueden ir enviando actualizaciones a los que se inscriben, se puede elaborar el manifiesto de forma conjunta, abrir debates y luego una vez realizada se puede agradecer a los asistentes, enviar las fotos del evento y el resultado que ha tenido, o invitar a nuevas causas o eventos a aquellos que han participado o se han inscrito. Todo a un coste muy bajo y va destinado precisamente a los que están interesados en esa causa. No molestamos a otros ciudadanos o activistas que este tema no les interesa.
Y el éxito puede ser alto, por ejemplo, el grupo de Facebook por un metro nocturno en Valencia ha obtenido el reconocimiento de los mass-media, e incluso puede ser tomado en serio por parte de empresas o administraciones.
El ciberactivismo aprovecha el facebooktivismo
Facebook a diferencia de la blogosfera permite una difusión rápida, y temporalmente muy intensa a un target escogido de personas que como mínimo han mostrado un interés en determinado tema.
Además no es incompatible el facebooktivismo con el ciberactivismo más “clásico” basado en blogs. Los ciberactivistas utilizan facebok para publicitar sus posts, para ampliar y mejorar la interacción que con los comentarios, retropings, redes de blogs, etc… no se consigue. Un “comentario” en el Facebook es más fácil de realizar que un comentario en un blog, un “me gusta” en el Facebook cuesta menos que un retroping en un post.
No se trata que el Facebook o redes sociales de este tipo (dejo a un lado twitter que veo que tiene un uso algo distinto), vaya a dejar obsoleta la blogosfera, como tampoco la blogosfera iba a sustituir los medios tradicionales, es un canal más que termina afectando a los canales anteriores (la blogosfera se está adaptando al Facebook de forma natural), y que se inspira en estos.
Cada día hay menor escusa para ser un activista social.. aunque sea únicamente facebooktivismo de poca dedicación. Por otro lado, las empresas y organizaciones e instituciones que han decidido hacer escucha activa en la blogosfera han de hacerlo también en estas redes sociales. No se trata sólo de “lanzar el mensaje” como algunas hacen o simplemente tener una presencia, sinó de enfrascarse a dialogar con los ciudadanos facebookactivos. Algo que por ejemplo, estoy poniendo a prueba como conseller de mobilidad en el grupo de Facebook contrario al área verde… una experiencia que está siendo personalmente satisfactoria.
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