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Algo que sí se puede impulsar institucionalmente en el tema de la vivienda: en caso de embargo la deuda se considera saldada

Category : Política

Una diferencia entre las personas que no pueden pagar su hipoteca en EEUU y en España, es que las primeras, si la venta de la vivienda embargada no iguala el precio de la deuda que hay sobre ella, esta no se traslada al antiguo propietario de la deuda. Se considera saldada y el banco ha perdido dinero.
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En España si te embargan la vivienda o la vendes y con ese dinero no igualas la deuda hipotecaria que tienes sobre ella, la deuda te sigue acompañando, la habrás reducido, pero seguirás debiendo la parte que falta al banco. Te puedes encontrar en la calle, sin un duro y encima cualquier dinero que ganes teniendo que darlo para pagar una hipoteca de una vivienda que ya no es tuya.

Es decir, el riesgo lo asume más el comprador que el banco. Y aunque los bancos no deseen embargar viviendas porqué esto implica que lo más seguro es que no recuperen todo el dinero prestado sí que se encuentran en una situación mejor que los bancos con embargos en EEUU.

En toda la escalada de precios hipotecarios todos hemos sido responsables, bancos y consumidores porqué con la oleada expansiva de precios de la vivienda todos creíamos que íbamos a ganar. No satanizaré que el sistema capitalista tenga opciones a que invirtiendo en bienes una persona pueda ganar dinero, es otra forma de dinamizar la economía y es mejor hacer eso que guardar el dinero en un calcetín. Ahora bien, en este juego había ciertas asimetrías, yo tenía menos información que el director de mi oficina sobre el estado del mercado inmobiliario, ambos queríamos que mi hipoteca saliera bien, que la pudiera pagar y que le pagara esos intereses sin problemas. Es evidente que había una parte en la que el banco ayudaba a sus hipotecados, pero por otro lado, los bancos han jugado con una ventaja, si alguien falla un poco y no puede pagar la hipoteca y ha de ser embargado si el fallo no es monumental y esa persona no terminaba arruinada y podía vender el piso, más tarde o temprano recuperarían su dinero con los intereses que fueran precisos.

Quien más tiene que perder es el comprador ya que si “falla” no sólo le falla esta inversión (que no deja de ser para muchos un bien de primera necesidad), sinó que le falla su proyecto de vida. Esas personas se transforman en deudoras a un banco de una hipoteca que difícilmente podrán saldar en su vida. Arrastrarán una deuda que si no tienen un golpe de suerte les acompañará toda su vida. El fallo para el banco es una pérdida económica del posible (y en sus espectativas) minoritario comprador que tiene un golpe de mala suerte y no sólo ha de vender el piso o ser embargado sinó que además jamás podrá devolver el resto de la deuda. Es una posibilidad, para el momento en que daban las hipotecas, bastante remota. En cambio el riesgo que asumía cada uno de los compradores era mucho más alto.

En este juego de riesgos se traslada la peor de las consecuencias a la parte menos informada: el comprador, mientras la entidad crediticia asume menos riesgos a pesar de tener mejor información. De ahí que el nivel de riesgo del sistema aumente: las entidades crediticias pueden jugar con un nivel de riesgo más elevado y los compradores al tener menos información asumen que el nivel de riesgo que las entidades crediticias pueden asumir es el mismo que les conviene a ellos. Con lo cuál la jugada estaba preparada para que la burbuja inmobiliaria creciera… a costa precisamente del comprador individual.

No quiero quitarle responsabilidad a quien sin tener un trabajo estable, teniendo unos sueldos risibles asume que puede meterse en una vivienda de 250.000 € y ampliarla para comprar un coche. Cada uno ha de ser algo responsable de lo que hace. Pero sí que es injusto que el que hace tonterías con su dinero privado termine pagándolo de una forma tan atroz que no destruya su inversió o su riqueza actual sinó la posibilidad de salir del agujero alguna vez en su vida, o que las entidades crediticias incentiven este tipo de comportamientos porqué su nivel de riesgo general que pueden asumir es más alto y además al tener más nivel de información del mercado no utilicen esta para informar mejor a su posible cliente.

Un cambio institucional que se puede impulsar de forma legislativa es que las deudas hipotecarias, si estas se ejecutan y se embarga la vivienda liberen al deudor. Este cambio, que haría que una persona si fracasa en su proyecto de inversión de vivienda pierda el dinero invertido, los intereses pagados, los costes de tramitación, el dinero pagado en la entrada, etc… pero no liquide la posibilidad de salir del bache en un futuro, permitiría algunos efectos positivos.

El primero de ellos es que las entidades crediticias tendrían que asumir el mismo nivel de riesgo que asumirían los compradores, su listón de riesgo bajaría de forma natural (y no como ahora, en base a la profunda incerteza del sistema financiero y económico) tanto en momentos de bonanza como en momentos de incertidumbre, haría algo más difícil la obtención de crédito para hipotecas (¿pero no nos quejábamos de eso precisamente? ¿de que se habían dado al tun tún?), cierto, pero haría más difíciles las burbujas inmobiliarias y además menos personas estarían en un nivel de riesgo tan alarmante como el que ahora se encuentran. Porqué cuando salgamos de la crisis, no olvidemos que los precios de la vivienda volverán a subir, habrá quien vaya  a volver a hacer un agosto y seguiremos viendo que millones de personas tienen que asumir deudas absurdamente grandes para adquirir una vivienda. Es verdad que este sistema ha provocado las famosas hipotecas ninja en EEUU, cierto…, pero se supone que los salvadores del sistema capitalista van a poner en marcha todos los mecanismos para que los bancos no se timen unos a otros y se vendan deuda basura en una ansia de querer endosarle a otro las pérdidas futuras. Pero es más, no sólo los mecanismos de control, el sistema bancario en general no va a fiarse más de un intercambio de deudas fantasma sin saber muy bien realmente en que estan respaldadas, por tanto ese problema queda bastante lejos. Es más evidente y directo el problema que van a tener muchas familias que fracasarán en el pago de sus hipotecas y verán no sólo como pierden la vivienda y lo invertido en ellas sinó que además arrastrarán una deuda de por vida que les impedirá despegar nuevamente.

Dentro de lo malo, las familias que han quedado en el paro en EEUU no arrastran consigo una deuda si no pueden pagar la hipoteca, aquí en España, sí. Hacemos algunas cosas muy bien, estas personas no perderán servicios básicos como educación de calidad o sanidad a pesar de estar en paro, y durante un tiempo tendrán ciertas ayudas, nuestro estado del bienestar es un colchón para que en el peor de los casos podamos subsistir, pero lamentablemente no hacemos una cosa que sí hacen bien en el sistema bancario estadounidense y es repartir mejor el riesgo hipotecario entre el comprador de la vivienda y la entidad financiera.

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