La política se pone de lo más tonta en campaña electoral. Es cuando alcanza el punto más álgido en el que los candidatos nos suelen llamar tontos a la cara. En esta línea ya estoy acostumbrado a lo que son las campañas electorales, y lo peor, muchas veces no formo parte de la solución sinó del propio problema. Asumo lo que es una campaña electoral, participo en ellas por un candidato a pesar de saber que es cuando la política muestra su cara más simplista y maniqueista.
Por eso no me asusta lo que va sucediendo en la mayoría de campañas, lo asumo como parte de esas contradicciones personales y sociales. Ahora bien, hay cosas, que por suerte aún me provocan un levantamiento de ceja y hacen que una gota de sudor frío resvale por mi frente.
Este Sábado Ibarretxe y su equipo de campaña (oficialmente las juventudes del PNV, primer argumento sobre el que los políticos en campaña nos llaman idiotas, esto está montado por el staff de campaña no por la organización juvenil, ya que los jóvenes políticos no son ni más frikis ni más absurdos que sus compañeros más mayores) montaron una fiesta trekkie, ESpock party.
Podría parecer un gesto humorístico, ya que más de un humorista ha comparado a Ibarretxe con Spock, y en parte lo és, pero no deja de ser una patochada bajo el paraguas de fiesta trekkie. A veces el concepto de proximidad se lleva a tal extremo que hace que los candidatos no sólo besen a niños inocentes, saluden a desconocidos como si fuesen colegas de toda la vida, o les haga hacer visitas a equipamientos que no sabían ni que existían.
Los trekkies no necesitan proximidad con Ibarretxe, ni con Patxi. Los trekkies necesitan eventos Treck, ver películas de Star Treck, comprar merchandaisin de Star Treck y que en la próxima película Spock no lo interprete un mal actor como Zachari Quinto. Ibarretxe cree que con esto “mola más” y es un tipo “muy enrollado” de los que dicen “tronco”, “enróllate” y demás dialéctica para parecer joven. No deja de ser una versión freak de los que intentan hacerse pasar por jóvenes hablando de esta manera (y que ya era viejuna cuando desarrollaron la cultura lítica acheliense).
Además es una forma de interpretar que los jóvenes (por eso de las juventudes del PNV) nos “mola más” ver a Ibarretxe en una fiesta trekkie que defendiendo un programa electoral en condiciones que fomente la carrera profesional, ayude a las mujeres (y familias) jóvenes con hijos, que ofrezca guarderías públicas, que tenga una política de fomento de empleo digna o que tenga una formación profesional y universitaria de calidad como objetivo. Ya sé que la retórica de explicar el “programa” es menos atractiva que una noche de pasión con el feo de los Calatrava, pero de ahí a utilizar una fiesta trekkie como acto electoral para un target relativamente joven va un trecho. ¿Y este es el que intenta copiar a Obama en la campaña?
Por último, Ibarretxe ha bromeado con la idea de que “quieren controlar la galaxia vasca desde una galaxia exterior”, a ver si va a ser verdad el chiste del tipo que entraba en una tienda de mapas de Donosti y decía “¿me dá un mapa mundi de Bilbao?”, si Euskadi es una galaxia, el PNV la flota estelar, Bilbao debe ser un planeta o un sistema estelar por sí sólo, y el RH negativo es indicativo de los que son vulcanianos.
A Vulcano yo sí que enviaría a más de un asesor electoral…


