Recientemente ha salido un estudio del Ministerio de Medio Ambiente que reconoce el estado precario en el que se encuentran los glaciares pirenaicos. Basicamente llega a la conclusión intuitiva que todo aficionado a la alta montaña pirenaica lleva observando: los glaciares pirenaicos tienen las fechas contadas, su retroceso es sostenido desde hace más de 60 años y de forma acelerada en estos últimos 20 (entre el 2002 y el 2008 los glaciares pirenaico han perdido el 25% de toda la superficie que les quedaba).
Ventisquero permanente a los pies de la cara norte del macizo Verdaguer-Pica d’Estats a 2.900 metros, se ve claramente la degradación en la misma rimaya. (Foto de Agosto del 2008).
El problema no es sólo de los glaciares pirenaicos, también los ventisqueros y nieves permanentes comienzan a no serlo tanto. A pesar de que este año está cayendo unos buenos paquetones de nieve en el Pirineo, la tendencia general es a que los glaciares vayan desapareciendo por el aumento de las temperaturas (1 ºC desde 1950) y la pérdida de precipitaciones en el Pirineo, asociadas al calentamiento global.
Pero para el negacionista de turno, Antón Uriarte, esto no es así, la desaparición de los glaciares es un proceso que comenzó antes del calentamiento global y de las emisiones de CO2 antropogénicas.
¿De donde saca Uriarte y los negacionistas esa gráfica?
Aunque sobre la actividad humana sobre las emisiones de CO2 y CH4 preindustriales, a través de la actividad agrícola y la destrucción de masa forestal existe literatura escrita (digamos que nuestra huella climática no comienza en el siglo XIX sinó en el momento que comenzamos a roturar las tierras y deforestar de forma masiva), “marcas” en elementos tan sensibles a los cambios climáticos como son los glaciares anteriores al período industrial y asociado a un incremento de la producción agrícola y la reducción de bosques podría explicar parte de la gráfica con la que trabaja Antón Uriarte, simplemente Antón se la saca de la manga.
En su gráfica aparece como elegántemente los glaciares han ido derritiéndose de forma constante desde inicios del siglo XIX sin ningún tipo de variación, como si se tratara de un fenómeno natural donde la actividad humana no aparece.
Lo primero de todo es ver “¿de donde ha sacado este hombre la gráfica?“, según el pié de esta un tal Oerlemans y un tal Robinson la han elaborado. Indagando sobre esta gráfica y los tales Robinson y Oerlemans, descubrimos que el primero, Arthur Robinson, es un químico y fundador de un “instituto” cuya finalidad es alargar la vida humana. Su currículum investigador en glaciología, climatología o geofísica es nulo. La gráfica aparece en una entrevista que le hacen en la muy poca científica revista “The New America” con el mismo valor científico que mi blog o la revista de la asociación de vecinos de mi barrio.
La gráfica de verdad y no la que se inventa n Uriarte y Robinson, refuerza la curva de palo de hockey de Mann
Yendo a buscar a Oerlemans, este sí que es un glaciólogo de tomo y lomo. Pero como sospechaba, nunca ha colaborado con el tal Robinson. De hecho Oerlemans no ha publicado ni es responsable de tal gráfica que utiliza Antón Uriarte o Robinson y sus publicaciones apuntan directamente a lo contrario que ellos afirman: el retroceso de los glaciares está muy asociado al incremento de temperatura relacionado con la curva de palo de hokey de Mann.
Comparando la gráfica con el trabajo de Oerlemans, tenemos que la gráfica original es esta:
Fuente: Extracting a Climate Signal from 169 Glacier Records, Oerlemans, 2005
La gráfica claramente muestra que los datos extraidos de los avances y retrocesos de los glaciares concuerdan bastante con los datos de temperaturas medidos y con la reconstrucción de Mann de las temperaturas a través de datos proxy (la famosa curva de hockey que tanto critican los negacionistas).
Una diferencia brutal con la gráfica de Antón Uriarte (la llamada me la saco de la manga) es que comienza el retroceso de los glaciares a finales del s.XIX y no a inicios. Por otro lado la gráfica de Antón Uriarte obvia la coincidencia en variaciones generales entre 1700 y 1850 con la oscilación media de la gráfica de Mann.
Los datos más recientes refuerzan las conclusiones del calentamiento global antropogénico
Las medidas más directas a través de la observación de los retrocesos anuales de los glaciares a lo largo del mundo muestran igualmente los mismos resultados que Oerlemans y Mann, no los que Uriarte se saca de la manga. Ejemplo de ello es el informe de la UNEP del retroceso de los glaciares a lo largo del mundo. Recomiendo los capítulos 4 y 5, son los más aclaratorios.
La siguiente gráfica (extraída del capítulo 5 del informe de la UNEP) muestra el retroceso de los glaciares continentales (en m de agua equivalente), durante los últimos años, a diferencia de la gráfica de Uriarte que hace parecer que todo es muy lineal y que comienza tranquilamente a inicios del siglo XIX, se ve la aceleración de la pérdida de glaciares en los últimos años, asociado al incremento de temperatura acelerado de los últimos 25 años y al incremento de emisiones de CO2 acelerado de estas últimas décadas. Es decir coincide con el estudio de Francés sobre los glaciares pirenaicos y su acelerada desaparición.
Las gráficas reales indican dos cosas muy distintas a las que afirma Antón Uriarte:
- Los glaciares comienzan a retroceder sistemáticamente a finales del s.XIX coincidiendo con las emisiones de CO2 por la actividad industrial.
- Los glaciares continentales están retrocediendo de forma acelerada en los últimos 25 años, coincidiendo con el período de más intensidad de emisiones de CO2.
Por tanto los datos de los glaciares continentales parecen reforzar la tesis del calentamiento global antropogénico y no contradecirlas.
No sorprende que Antón Uriarte utilice las gráficas de manera torticera, ni que los negacionistas se saquen las tablas de donde les venga en gana, llegando a contradecir las conclusiones de los propios estudios que pretenden citar. Forma parte de una ética intelectual basada en justificar las conclusiones apriorísticas que convienen a una fé: el negacionismo del calentamiento global. Lo que sorprende es que lo hagan de forma tan descarada y tan fácil de refutar.


